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Has…

Por: Elvira González.

Has sentido que…

Quisieras que tu vida fuese como una novela y poder modificar lo que hacen los personajes…

Yo definitivamente si.. . 

Me encantaría de pronto tener las herramientas, para poder corregir en el borrador de mi vida todo aquello que de pronto no salió como me hubiese gustado. Aunque me queda claro que en la vida no hay casualidades, son causalidades. Que las cosas se acomodan de tal forma, en la que nos dejan un aprendizaje por muy duro que sea, esa situación es algo que debemos vivir.  Y quizás te preguntes… ¿ Por qué?   Pero no es esa la pregunta que necesitamos hacer, si no ¿para qué?

Estamos en este mundo para aprender, para crecer como personas, logrando ser una mejor versión de nosotros mismos.  Y eso si, nos encanta resistirnos al cambio… ¿ O no?Que tal estás en tu zona de confort y aunque te encuentres repitiendo patrones, que según tú ya lo volverías a repetir…  Como es incómodo reconocerlo, pues mejor como que te convences a ti misma o a ti mismo, de que todo está bien.

Aunque los amigos o familiares vean claramente que no te conviene, o que no es para ti, por que quizás te haga daño, o sea un lastre que no te permite salir adelante, o lograr alcanzar tus sueños…

Cada obstáculo, te hace más fuerte, más creativo y más resiliente..  (Una persona resiliente es aquella que tiene una motivación intrínseca, que les ayuda a mantenerse firmes y luchar por lo que se proponen. Tienen la capacidad de afrontar la adversidad con buen sentido del humor).  La resiliencia  ´potencia la felicidad. » La felicidad tiene que ver con conocerse a sí mismo», como decía Sócrates.  Seamos resilientes.       Respira,  inhala y exhala..  Bonita noche!

Fotografía extraída de Pinterest.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

#23 Entre la sal…

Por: Elvira González.

Horas después dando vueltas sin parar se estacionó afuera de una lujosa casa, se bajó caminó hacia la puerta tocó tres veces, del balcón se asoma una mujer. Quien le arroja algo sin decir nada, levanta la llave y entra. Se dirige a las escaleras, con bata de seda sobre el pijama, cuando termina de bajar se besan. Van a la cocina, mientras prepara café, le cuestiona por el último depósito que le hizo. él le explica. Ella se sienta sobre la mesada a un lado de la cafetera, sirve dos tazas él toma la suya, bebe por lo menos la mitad. Entonces la señora lo prensa entre las piernas, le quita la taza mencionando que se ve poco aseado. Por lo cual necesita quitarle la camisa, él le quita la bata desabrocha la pijama, la manosea. Se comen la boca, ella le suelta el pantalón para hacerle lo que quiere, él le mete mano. «¡Tómame!» le ordena agitada, de pie sobre el mueble le enviste, gritos de ambos vaivén sin parar. Con mucha hambre terminaron, entonces él le mencionó que su hermano se había metido en líos, habría un juicio. El rostro de Grettel se transformó, Nathan le confesó que su ex le asignó parte los expedientes a un compañero. La ex esposa de su jefe le amenazó, más le valía no meterla en problemas era capaz de negar todo.

Innumerables tazas de café, emparedados, largas cintas de papel con números, lápices, depósito de sacapuntas a tope, archivos revisados, informes terminados. Verdadero maestro del engaño, Nathan había hecho añicos la confianza del jefe. Comenzaba el domingo, cansados por haber trabajado día y toda la noche. Salieron de la zapatera, como la cafetería estaba abierta decidieron desayunar de una vez. Seguramente los demás dormían, ellos necesitaban descansar y más tarde Rocco llamaría al señor Borsetti para informar que ya tenían el resultado de la auditoria. Jugo de naranja, huevos, más café, además de algunos bizcochos recién horneados. Filiberto estaba seguro de que Nathan tenía un cómplice, Leonard también. Parecía que había tejido una telaraña con tal precisión, años en la empresa, conocía cada movimiento. El jefe siempre había actuado en forma correcta, no merecía eso.

Nubia preparaba tortitas con Benedicto, acompañadas de fresas, miel, capuchino en taza grande, eso les encantaba. Tenían los labios hinchados de tanto besarse. Habían planeado dar una vuelta al vivero, sentarse en una banca entre la fuente, plantas y las aves. Después él tenía que ir de compras, compartir en pareja, eso se sentía bien.

Desde el divorcio no había tenido ningún contacto con Grettel o Gretta como le decía cuando se enojaba con ella, no le extrañaba. Ahora se sentía muy feliz, tranquilo estaba con la mujer indicada, a quien si le importaba de verdad. Nubia y él se amaban, tenían una buena comunicación, estaban bien acoplados. Si continuaban así, seguramente le pediría matrimonio, deseaba tener un hijo con ella.

La detective Harmony estaba revisando papeles desde su casa, su esposo en la cocina preparando la comida, siempre le apoyaba. Él estaba muy interesado en el caso, en que se hiciera justicia. Al trabajar con víctimas de abuso entendía bien la labor de su amada esposa. Llevaban muchos años juntos, él le ayudó a superar el ataque del cual fue víctima, era una mujer de una gran fortaleza interior.

Basilio había comprado un costal de sal en el salinero, quería que Lulú le ayudara ha hacer pruebas para envasar la sal preparada. Al romero, otra con pimentón, limón y pimienta, naranja, mostaza con miel, entre otras. Necesitaban utilizar el horno, a ambos les gustaba mucho la cocina, tal parecía que habían encontrado en el otro a su alma gemela. Para enamorarse como si fuese la primera vez, no existen los límites de edad. Él le llevaba diez años a Lulú, pero tenía tanta energía como si fuese menor. Los trabajadores que se encontraban colocando más lámparas rodeando los edificios, se acercaron con ellos, también tendrían más iluminadas las fachadas de los locales. Además de jardineras, Lulú quería colocar mesas afuera sobre una tarima, una especie de terraza techada, para colocar series creando un efecto romántico.

La tarde llegaba a su fin, Rocco no había logrado hablar con el señor Borsetti, había salido con Nubia. Le dejó un documento dentro de un sobre por debajo de la puerta.

Las chicas comenzaban a planchar la ropa para el día siguiente, además de arreglar las cosas para la semana. Cuando se abre la puerta, Nubia con una cara de felicidad como hacía mucho no la tenía. No necesitó decir nada, le abrazaron, se sentaron en la sala mientras la tetera pitaba, celebrarían que su amiga había recobrado el ánimo. Tras meses muy duros, terapias, además del apoyo y el cariño de sus hermanas. Claro que querían escuchar por lo menos algunos detalles, sabían que los chicos cooperaron con el arreglo de la terraza. Ella les mostró el collar de perlas, entre risas pícaras platicó ciertas cosas íntimas, hablaba flotando en las nubes. El jefe resultaba ser de lo más apasionado, romántico, además de guapo, y buena persona. Eso tenía totalmente olor a boda, continuaron conversando. Luego salió el tema de la auditoria.

Grettel la ex esposa de Borsetti, llamó a su abogado con quien ya había tenido amoríos, eran cercanos. Él le visitó esa noche, necesitaba saber cómo podría protegerse para no ser descubierta con los movimientos del dinero. Pensaba poner en venta la casa, la cual estaba impecable y valía mucho dinero. Así se iría a vivir a otro país, desaparecer para que no pudiesen localizarla. Su amigable abogado era experto en ese tipo de cosas, tenía muchos contactos. Pero claro que debían negociar sus términos. Él siempre estuvo enamorado de ella. Gretta lo sabía, le consideraba muy atractivo, un buen amante. También había engañado a Benedicto con él, en múltiples ocasiones, se suponía que pasaba fines de semana en clínicas de belleza. Lo cual no era cierto, se encontraba con su licenciado. Pasaron la noche juntos, acaramelados recordando viejos tiempos de agitada pasión. Al día siguiente debía llamar a la inmobiliaria (en la que casualmente Vívian era la experta). Para poner la propiedad en venta, aunque bajara el precio para agilizar la venta.

Un día antes del juicio…

Iniciando la semana el teléfono de Vívian suena, su jefe solicitaba una cita urgente con una clienta que tenía una lujosa casa. Ella accede sale en poco tiempo a ver a la señora, al llegar ve la casa desde fuera. Lujo y buen gusto, el jardín muy bien arreglado, se baja del automóvil. Toca la puerta, una mujer muy elegante abre, se presenta con apellido de soltera obviamente. Le muestra la propiedad, explicando que cómo se había divorciado tiempo atrás, quería cambiar a un lugar sin recuerdos. Lo que sonaba creíble, Vívan con una cartera de clientes con mucho potencial, promovería la venta del inmueble inmediatamente. Gretta no deseaba que colocara carteles de venta, prefería fuese con cierta discreción, lo consideraba de más clase.

Junta en la fábrica con Rocco, Filiberto y Leonard, antes de la hora de entrada, entregando resultados de la auditoria a Borsetti. Lo más delicado era el saber que tenía un cómplice, lo complicado rastrear a quien le enviaba recursos. Otro atenuante en contra de Nathan, información que sería útil para la detective…

Sentada en un cojín de meditación, descalza, con una taza de café capuchino espumoso con canela. Velas encendidas con buenas intenciones, salud para el planeta y paz para todos. Escucho Assim Vocé Mata o Papai -Sorriso Maroto- Cover by Serge Nikol & Etric Lyons. Así te recibo cómodo sofá, café y canapés dulces. Gracias por tu vista al blog.

Respira calma. Inhala armonía y exhala empatía…

Fotografía de Elvira González.
Fotografía de Elvira González.
Fotografía de Elvira González.
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Continuará…

#22 Entre la sal…

Por: Elvira González.

Nació bajo un domo reflejando el cielo azul con nubes de algodón, estabilidad en todos aspectos, buena educación, lujos definitivamente si. Más prepotencia no, la humildad del corazón bañada de agradecimiento por las bendiciones recibidas. Desde pequeño le fue inculcado que el respeto y el cariño de la gente se gana, que se trabaja para ser merecedor del pan, se tiende la mano a quien la necesita. Aunque se cuente con el apoyo de otros, no debe darse por hecho, menos considerarse una obligación. Dar las gracias una, otra y otra vez, no solo con la boca, sino con los hechos. Pues las palabras podrán flotar saliendo por la ventana si las acciones que las respaldan no las acompañan. Agradecer, agradecer, agradecer…

Benedicto Borsetti conocía de todo, había recorrido parte del mundo, el dinero se le daba casi hasta por respirar, sin embargo no hacía alarde de esas cosas. Le habían educado muy bien, bases sólidas bien cimentadas, disfrutaba de hacer el bien.

Fin de semana…

Tres escritorios, pilas de papeles, lápices, calculadoras, tazas con café, cajas con archivos. Sobre mueble lateral una cesta llena de bocadillos, cacahuates, algunas naranjas, manzanas, agua mineral, bizcochos y galletas. Basilio se encargó de llevar a la zapatera por encargo del señor Borsetti. Pasarían ahí el fin de semana, lo menos que podía hacer era procurar que nada les faltara.

Tres hombres concentrados en los números de la zapatera, salen a la luz una serie de telarañas tejidas por un hábil tramposo. El reporte para el jefe, parecía una injusticia tantos años en los cuales le brindó toda su confianza, excelente sueldo. prestaciones. Hablaban sobre la fortuna que era colaborar con Borsetti, un hombre tan humano, considerado, ayudaba a quien podía, por algo el personal duraba años en la fábrica.

Borsetti manda instalar más luces rodeando los lados, la fachada de los edificios y los locales además de macetas con plantas y flores. El permiso se tardó pero al fin lo obtuvo. En combinación con el dueño del salinero, mejorando la seguridad del área. El señor Seawater quien venía de varias generaciones en el negocio de la sal, cuando ocurrió el terrible incidente a Nubia, tuvo varias reuniones con su vecino. La zapatera y el salinero unirían fuerzas para hacer realidad el proyecto diseñado por Borsetti, con el cual ya comenzaban a trabajar. Seawater quien era viudo se había vuelto a casar con una buena mujer y su cuñada resultaba ser una víctima de abuso. El padre de los conflictivos gemelos, le había maltratado. Sabía bien el mal ejemplo que tenían esos jóvenes, estaba dispuesta a declarar ante el jurado si fuese necesario. Eran conocidos por asechar mujeres, tomar lo que deseaban aunque fuese sin permiso, tuvo oportunidad de ver el estado deplorable de la madre de ellos.

Un baño relajante, sumergidos en la espuma entre pétalos, sales relajantes, música, Benedicto tallaba la espalda de Nubia, después de haber lavado su cabello. Era tan cariñoso, ella se sentía en las nubes. Al llegar a las clavículas tomó esas varoniles manos que tanto le gustaban, ayudando a que continuara bajando. Tenía ciertas áreas que debían ser enjabonadas minuciosamente. Se detuvo más tiempo en los voluptuosos atributos, para rematar en ese rincón especial. Fascinación, sonidos motivadores, ella le advierte el cambio de turno, se besan los labios con profunda pasión. Nubia le da un masaje en la cabeza con manos de ángel, continua con cuello y espalda, rodeando toma su tiempo hasta la sorprendente virilidad. Dedicada como era Benedicto le demuestra total agradecimiento a su amada. Entonces se gira la abraza, rozan los labios, de pronto, sin decir más. Nubia se le va encima los besos con gran profundidad, se fusionan en uno. Movimientos sincronizados de caderas, salpicando agua al piso, espuma, amor, amor, amor. Al salir de la bañera, la cubre con su bata y el con una toalla grande prendas blancas. La carga para evitar los charcos, entre risas y besos, ya en la habitación, él le presta calzoncillos, pantalones para hacer ejercicio, playera. Al ponerse la ropa de su amado, decide hablar para pedirles a las chicas que le lleven algunas cosas. Hanna respondió, al escucharle tan feliz ella misma se ofreció ir a entregarle un bolso de viaje con sus prendas. Entró a la habitación guardo los encajes, camisón, entre otros accesorios.

Aparece Hanna en la sala veían una película, toma la mano de Hanibal menciona hará una entrega para Nubia. Gritos de emoción, por la felicidad de la amiga. Entran al otro edificio, él le rodea la cintura comienzan a besarse, llevaban tiempo deseando un fin de semana a solas. Suben al apartamento de Borsetti, abre Nubia, el pelo mojado camiseta y pantalón de hombre, se abrazan. Agradece el gesto.

Bajan dos pisos, la abraza por detrás a media escalera, las manos de ambos inquietas la ropa estorbaba, entran al departamento. Tato estaba con las chicas y Leonard en la zapatera con la auditoria. Apenas cerraron la puerta dejaron camino de prendas rumbo a la habitación de él. El sillón frente a la cama fue testigo de las ganas contenidas, Hanibal sentado Hanna aprovechando la comodidad del mueble. Donde solía mirar sus programas favoritos, el fútbol, como gritaba cuando metían gol, parecido a las voces emitidas por ambos, agitados, sudorosos, felices. Hanibal le propone a Hanna vivir juntos, eso la motiva a otra sesión de fuertes caricias. Si,si,si.

Horas antes muy temprano, Norton había encargado dos generosos desayunos y bolsa de pan a Lulú, (con quien ya no coqueteaba). Salió rumbo a casa de su amada terminado el turno de trabajo se dio un baño, muy arreglado, disfrutaba llevarle el desayuno. Pocos minutos antes había llegado Nathan a casa de Vívian, quien le esperaba con un lindo camisón corto de seda color azul. El timbre suena, estaba preparando el café, la mesa en la cocina para dos. Abre la puerta con una sonrisa, para ponerse seria al ver que era Nathan a quien no había invitado. Cuando la ve tan sensual quiere besarle, ella le evade. Eso lo provoca, la sujeta de la cintura con fuerza pegada a él con un brazo, metía la otra mano por debajo de la prenda. Ella le gritaba que la dejara en paz,no lograba soltarse. Alto y muy fuerte. Justo llegaba Norton sin hacer ruido se estaciona, se baja, al escuchar gritar a Vívian suelta el casco. Sale corriendo mete el antebrazo por la garganta con la otra mano empuja hacia abajo. Nathan cae desmayado sobre el césped. Norton abraza a Vívian quien se suelta llorando, si no hubiese llegado quien sabe hasta donde hubiese llegado. Estaba como loco, ansioso, enfurecido. Norton le pide agua fría, ella se la lleva se le tira encima, le cachetea, medio aturdido abre los ojos, le advierte que la policía va en camino. Lo ayuda a levantarse, le quita la llave del coche y lo sube, le deja encerrado dentro. Agarra la bolsa de papel con los alimentos , el casco, entran a casa de ella.

Mientras el café estaba listo, Norton le pide a su amada el teléfono de la detective para decirle lo ocurrido, era lo más conveniente dadas las circunstancias. Llama Vívian, responde Harmony, escucha lo sucedido, le comunica a Norton quien le confiesa le dejó encerrado en el automóvil. Agradece por tomar la llamada y sale, abre la puerta del vehículo pone la lave en el tablero. Estaba dormido, apestaba a alcohol. El batiente emparejado, entra y cierra bien. Va a la cocina le da un beso sutil en los labios, se sientan a desayunar, huevos con queso, salsa de cilantro, pan tostado. Cuando estaban por la tercera taza de aromático y los bizcochos, suena el timbre, se levantan. Asomado por la mira de la puerta se da cuenta que es Nathan, pide que vaya junto al teléfono por si debe llamar a la policía. Se asoma, en ese momento se percata del gran parecido, Nathan insulta a Norton, le llama ilegítimo utilizando malas palabras. Además de ofender a Vívian llamándola una cualquiera. Norton se enfurece respira hondo, le pide respeto, advierte se vaya le deje en paz. Entonces Nathan le grita «¡esa es tu fulana!» (con vocabulario más vulgar) Norton le da un puñetazo, se queda tambaleando, se le va encima lo patea. Vívian había realizado la llamada, se escuchaba la sirena de la patrulla. Nathan sale huyendo a toda velocidad. Llegan los oficiales, toman declaración. Buscarían al agresor.

Vívian llama de nuevo a la detective, eso les favorecía había dejado un antecedente. Revisa a Norton, era claro que saldrían algunos moretones en la pierna y abdomen. Se abrazan y besan, se quedaría con ella era su noche de descanso…

Tanner intenta escaparse le clava una inyección en el cuello a un enfermero, le quita las llaves, lograron atraparle. El juicio en dos días…

Nathan conduce a toda velocidad logra perderse de una patrulla, contnúa manejando por varías horas. No regresa a su casa…

Sentada en la pelota de pilates, descalza, con una taza de infusión de menta con frambuesas, un toque de limón. Velas encendidas a favor de la salud y paz del planeta, el ambiente inundado de aroma a naranja y clavo. Mientras escucho algo diferente Sam Cooke – Twistin’ The Night Away, dan ganas de bailar. Agradezco tu visita al blog. Disfruta.

Respira calma. Inhala amor y exhala vida…

Fotografía de Elvira González.
Fotografía de Elvira González.
Fotografía de Elvira González.
Fotografía de Elvira González.

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Continuará…

#21 Entre la sal…

Por: Elvira González.

Miradas profundas, deseando caricias nocturnas…

Noche estrellada, luna llena, clima cálido, uvas con queso que riman con beso, roce de labios erizando la piel, atracción magnética, química fonética. Complicidad, compañerismo, entendimiento, largas charlas, múltiples tazas de café con sonrisas. Corazones construyendo los cimientos para dejar aflorar la relación.

Recibió una caja con un lazo palo de rosa, emocionada tira del listón sacó un estuche forrado de tela. Pasó la mano para sentir la textura, cuando lo abre se le iluminó el rostro, mencionando siempre haber deseado tener un accesorio tan especial. Preguntó si le podía ayudar, ella se levantó el cabello con cuidado le colocó el largo hilo de perlas. Al cerrar el broche observó la nuca tenía un escote en «v» en la espalda también, sutil pero muy sensual. Provocaba besarle, respiró hondo. Entonces le contó la razón del obsequio, «las perlas en algunas culturas simbolizan lágrimas, quiero que conmigo sean de felicidad o de risa. Sus propiedades místicas tienen que ver con la lealtad, pureza, sabiduría, salud, lo cual tienes. El principal motivo es su significado del amor eterno». Conmovida y encantada, amaba el sonido de su varonil voz hablando con tal profundidad sobre el obsequio. Lo abrazó, sus rodillas se rozaban. ella acarició su rostro, con el dedo índice delineó sus labios Entonces le dio las gracias, selló con un beso, él correspondió. Continuaron así un buen rato.

Entre beso y beso, él veía su hermoso tono tostado con el lila de su vestido, deseaba acariciar sus voluptuosos atributos asomados levemente por el escote. Una de sus manos rodeaba la cintura, sus dedos rozaban la piel del brazo. Ella metiendo sus dedos en su pelo, la otra mano se deslizaba por la espalda. De pronto, él se detuvo, pidió le indicara hasta donde deseaba llegar, ella marcaría el ritmo de la relación. Nubia deseaba estar con Benedicto piel con piel pero no sabía si estaba lista todavía, tal cual se lo mencionó. Él le propuso que se quedara a dormir, no harían nada que ella no quisiera, le prestaría una pijama. Podían dormir abrazados abrazados. Esa propuesta le gustó, Borsetti sugirió que llamara a las chicas para que no la esperaran hasta mañana. Se reía, eso la hizo sentir como una adolescente, pero tenía razón.

Mientras hablaba con sus compañeras, Benedicto llevó a la cocina algunos platos, había refrescado ligeramente, le ofreció preparar un chocolate caliente con especias. Sabía que eso le encantaba, le pidió tomara de la cajonera una manta para llevarla a la terraza, por primera vez entró a su habitación. Amplia con la cama al centro, mesas de noche, cabecera, madera de caoba, lámparas de luz sutil, una planta. Un mueble con libros. Sobre la cómoda de donde tomó la cobija, una foto de los dos en un marco, eso le gustó. Limpio, ordenado, con buen gusto, muy acogedor. Ya la esperaba con las tazas, una cesta con galletas, música romántica, se sentó a su lado. El cielo les brindaba un maravilloso espectáculo, bebieron unos sorbos del aromático cacao, estaba delicioso. Ella le limpió la espuma de labio superior con la lengua, él la beso con pasión, sus lenguas comenzaron a danzar. Por debajo de la cobija las manos comenzaron a subir de tono las caricias, él le propuso ir adentro. Apagaron las velas tomados de la mano le llevó a la habitación. El vestidor, junto el baño con una tina, sacó un cepillo de dientes nuevo lo colocó junto al suyo, la abrazó, se besaron.

Sin soltarse caminaban hacia la cama, ella le pide le ayude con el cierre del vestido, él se pone nervioso, abre un cajón para que escogiera una pijama. Elije una verde como sus hermosos ojos, al bajar la espalda se descubre, pasa saliva. Ella se voltea deja caer su vestido, Benedicto se agacha a levantar la prenda, mientras sus ojos recorren su figura boquiabierto. Nubia le desabrocha cada botón de la camisa, abierta mete las manos por debajo, besa su varonil pecho, él cierra los ojos. Rodea su cintura, estaba conteniéndose, consideraba importante que ella le diera la pauta. Luego besa el cuello olía rico, ella toma las manos de él para colocarlas sobre sus atributos, él suspira baja los tirantes acaricia en forma suave. Descubre voluptuosos atractivos, ella se muerde el labio, las yemas de sus varoniles manos delinean las formas. Eso le gusta, su respiración se agita, comienza a besar los hombros, la sienta en la cama, cubre el área con besos sin dejar de acariciar. Retira la prenda que enmarcaba, con más intensidad sin ser brusco disfruta de la belleza de su desnudez.

Nubia lo rodea por el cuello, se comen la boca a besos, se abrazan acostados uno frente al otro, las manos con más libertad, ella quiere quitarle los calzoncillos. Salen volando, la pupila de sus ojos se dilata le gusta mucho lo que ve. Benedicto acariciaba el encaje inferior se miran, ella asiente, retira la seda, solamente vestía el collar de perlas. Se besan y acarician más íntimamente hasta emitir fuertes sonidos, él le pregunta si quiere continuar, ella le pide que se duerman abrazados. Bajo las sábanas él la rodea, ella pone la cabeza sobre su pecho. Borsetti dice «te amo», Nubia «yo también te amo», suspiran, sueño profundo.

A la mañana siguiente Benedicto despertó primero, al ver a Nubia dormida tranquila, parecía un ángel, sonrió. Sigilosamente se levanto se lavó los dientes, usando la pijama fue a la cocina a preparar el desayuno para su amada. Exprimió toronjas, batió huevos para preparar tortilla francesa rellena de jamón serrano con queso de cabra, espinacas para acompañar, pan tostado, café. Una bandeja bien arreglada, flores, estaba listo para despertar a la hermosa mujer, después de su primera noche juntos.

Colocó la charola sobre la mesa junto al sofá, se acercó un beso en la frente le dio mientras le hablaba cariñoso. Ella abrió los ojos, sonrió, beso de buenos días, mencionando fue una noche llena de magia. Se levantó por el cepillo de dientes regresó usando la camisa de la pijama. Se sentaron los dos en la cama, los huevos más ricos que había comido. Propuso un baño de burbujas, sonaba irresistible.

La noche anterior, Rose había acordado con Rocco cenar solos para ponerse de acuerdo sobre los detalles de la boda. Llevó una botella de vino para acompañar la pasta y ensalada, sabía que ese era el menú. Una jarra le limonada con algunas hojas de menta sobre la mesa, él le ayudó a colocar el pan, el aderezo, servilletas. Caballeroso le acercó la silla se sentaron a la mesa, cada uno tenía su lista de invitados tenían pocos familiares de los cuales la mayoría vivía lejos. Una boda sencilla, ambos querían que fuera en el club donde le dio el anillo. Postre sorpresa menciona Rose, quien pide cierre los ojos, va por el pastel lo pone frente a él. Cuando lo ve se queda atónito, no coordina palabras, «vamos a tener un bebé» confirma ella. Rocco la abraza y cubre de besos el rostro, dos gotas saladas ruedan por sus mejillas, se pone en cuclillas, hablando al vientre «soy tu papá, te quiero y amo a tu mamá».

Con todas pruebas listas para hacer justicia, el juicio sería decisivo los gemelos afrontarían las consecuencias de sus actos. Vívian dispuesta ha declarar lo que Tanner le hizo, además todo lo que sabía de ellos. La detective fue a visitar el pueblo donde nacieron los gemelos, aunque no se comprobó quien era el culpable. Los comentarios de las personas dejaban ver con claridad que Tanner sentía una fascinación por el fuego. Hacía fogatas en los lugares más inesperados, colocaba varios malvaviscos en una vara de madera. Observaba como se carbonizaban, al encargado de la tienda solía decirle que se quemaban como la piel. Le vendió muchas bolsas y cajas de cerillos, el día del incendio fue dos veces, la segunda vez compró bolsas de frituras, una soda grande. Se sentó en la banca que estaba fuera por lo menos permaneció una hora ahí, entre bocados hablaba solo. Después se escuchó el camión de bomberos, Tanner no se inmutó.

Rocco tenía la autorización del señor Borsetti para asistir a la zapatera terminaría la auditoria que había comenzado, lo ayudaría Filiberto. Eran muy hábiles con los números, Leonard les llevaría empanadas para comer, él era supervisor, pero también contador. Llamaron al jefe para preguntar si autorizaba al tercer ayudante, aceptó, entre los tres sacarían el trabajo más rápido, era importante encontrar las trampas de Nathan. Quien no estaba en su apartamento, Vívian le había rechazado…

Sentada en un banco, descalza, con una taza de tisana de frutos rojos y té verde. Disfruto del ambiente, el relajante aroma a romero con limón, velas encendidas enviando luz y bendiciones al mundo entero, paz, salud, amor, quizás algo más. Mientras escucho Om Gum Ganapatayei Namaha – Deva Premal una voz especial. Agradezco tu presencia al blog, disfruta la bebida de tu elección.

Respira sonriendo. Inhala pidiendo y exhala agradeciendo…

Fotografía de Elvira González.
Fotografía de Elvira González.
Fotografía de Elvira González.
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Continuará…

#20 Entre la sal…

Por: Elvira González.

Tejiendo enredos, parchando agujeros, abriendo otros, consiguiendo dañarse…

Nathan llevaba tiempo moviendo dinero de la zapatera a otra cuenta bancaria lo disfrazaba con facturas de supuestas compras de insumos, entre otras cosas. Ahora con Rocco revisando los papeles, quien era brillante además de ser auditor. Estaba en problemas si descubría sus trucos. Estudiaba las opciones para huir antes de fuese demasiado tarde. Planeaba internar a Tanner en una clínica mental considerada de alta seguridad, en otro país, estaba cansado de tener reportes de los problemas que ocasionaba. Solía tomarse medicamentos de otros pacientes, o canjear pastillas con los compañeros le hacía creer que era píldoras mágicas, una cura instantánea. Su cerebro era una alquimia de inteligencia y locura, salpicado de maldad con contrastes de amor en algunos momentos. Con frecuencia seducía a alguna joven cuidadora, para manosearla y darse placer, era ardiente. Su sexy, atractivo y viril físico nunca pasaba desapercibido. Esta vez no tenía armas para su defensa. Desde que eran niños ya presentaba trastornos, su padre trataba de corregirlo a golpes. Les tocó escuchar muchas veces a su madre suplicando que no la golpeara, o pedirle que no la manoseara o lo hiciera sin violencia. Mientras ellos veían las siluetas, los hechos eran claros, la trataba como a un objeto, abusaba de ella en varias formas. Eran muy jóvenes cuando los padres murieron, en aquel incendio de la casa. En esos días él vivía en otra ciudad, trabajaba y estudiaba decidido a tener un patrimonio. Quería formar una familia, para no repetir lo que vivió. Antes de trabajar en la fábrica de zapatos, estuvo casado por poco tiempo, su esposa falleció repentinamente. Al ver la oferta laboral se postuló, era perfecto cambiar de ciudad y mudar a su hermano de clínica también.

La detective Harmony llegando a casa de Vívian, mientras buscaba donde estacionarse ve que abraza a un hombre. Quien la besa y después se sube a una motocicleta se coloca un casco y se va, tenía una aire a Nathan. Cuando maniobra para estacionarse, Vívian se percata que es Harmony, va y retira un contenedor grande. Al bajarse le agradece, ella comenta el camión de la basura no tardaba en llegar, afuera de cada casa estaban formados todos de color verde. Un vecindario organizado, aprovechó para sacar la correspondencia del buzón. Se saludaron con gusto, cierta afinidad se sentía, le invitó a pasar.

Dentro de la casa, fueron directamente a la cocina la mesa lista tenía una vista agradable, la detective mencionó lo amable que era con ella. Eso no siempre ocurría la mayoría se sentían intimidados al saber que analizaba cada palabra, estaban por lo general a la defensiva. Vívian preguntó si deseaba té o café, para comenzar sería una taza de aromático, dos de azúcar, un toque de leche. Tostadas con mermeladas una combinación muy amigable. Sin pensar en cuanto se sentó, mientras movía la cucharilla mucho más de lo necesario. Comenzó platicando que ella conoció a Nathan y a Tanner desde muy joven, eran del mismo pueblo. Ella estaba muy enamorada de Nathan, era flaca y plana, algo nada atractivo para el galán, al que le llovían las chicas voluptuosas. Una noche observaba a Nathan, necesitaba saber cómo lo seducían, escondida tras la camioneta estacionada fuera. Tanner la sorprendió amenazándole le diría a Nathan y a todo el pueblo. Entonces, en el interior la camioneta, ella solo accedió a algunas caricias y besos, el cerrojo puesto. La despojó de toda la ropa, manoseando a su antojo, la sujetó para romper su intimidad, su primera vez agresivamente contra su voluntad. Repitió la dosis, la puso de rodillas boca abajo, con un encendedor calentó el anillo de sello que usaba en el meñique, para marcarla. Repetidamente le decía que era suya tardó en dejarle ir. Nunca tuvo el valor de denunciar. Rompe en llanto, por primera vez desde hacía mucho tiempo, se desahoga. Harmony, le dice que se tranquilice, le cuenta el ataque que ella sufrió. Después de limpiarse el rostro, respira hondo, entonces continúa decidida a sacar todo. En varias ocasiones, le mencionaba las ganas que tenía de hacer un fogata y quemar su casa, sobre todo a su padre quien maltrataba a su mamá. Arderían como malvaviscos quemados, solía decir Tanner.

Algunos sorbos de la infusión de manzanilla que prepararon, poco tiempo después sus padres se la llevaron a otra ciudad, tiempo después, entraría a la universidad. Donde conoció a Norton medio hermano de los gemelos, el padre de ellos tenía varias mujeres. La detective preguntó si acaso él había sido el que se despedía de ella cuando intentaba estacionarse. La respuesta era afirmativa, se parecía mucho físicamente a los gemelos, pero era un buen hombre, quizás coqueto. Le había llevado las rosas rojas que estaban en la sala, para llevarle el desayuno a la cama. Ella sabía que él le quería bien, tenían tiempo sin verse, acababa de llegar a trabajar en el salinero. Confesó que entre ambos deseaban vengarse, de hecho Nathan no la había reconocido, en aquellos años era invisible para él. También sabía que de alguna forma Nathan encubría las malas conductas de Tanner. Continuaron hablando por largo tiempo, otros detalles que conoció sin imaginarlo…

La detective le sugirió ya no tener relaciones íntimas con Nathan, podría ser peligroso, ella le mencionó su acercamiento era en parte por su plan. La noche anterior él la visitó como su amante, pero ella lo rechazó. Dando la excusa de que tenía una muy fuerte migraña, le agradeció las mermeladas, permitió que pasara unos minutos. Se ofreció a aflojar sus hombros para ayudar con el dolor, cuando manoseó sus atributos bruscamente le pidió se fuera. Acordó se encontrarían otro día, se veía muy enojado, no le agradó la idea de no darle lo que deseaba.

Rose va al doctor confirma su embarazo, solicitó permiso para asistir a la cita médica. Regresó a la zapatera a trabajar, el jefe preguntó si se encontraba bien, hablaron en privado en la oficina, ella le mencionó el resultado del análisis. Una felicitación muy discreta, le daría la sorpresa a Rocco en la noche, empezaba el fin de semana.

A la hora de la comida todos salieron juntos hacia la cafetería de Lulú, a quien encontraron en los brazos de Basilio, se daban un beso. Ambos se ruborizaron un poco, le acababa de regalar unos manteles nuevos para su negocio. Unieron las mesas para comer juntos. El menú, unas cestas comestibles rellenas de atún con cúrcuma, tomates y ensalada verde, postre capuchino con pastas dulces.

Horas antes, Borsetti había visitado a Basilio quien hizo unos cambios en la tienda, ahora tenía más productos que ofrecer. Acordaron que sería el fotógrafo de los zapatos, tenía buenas ideas para ambientar cada imagen. Después le dio a probar de quesos, paté, jamón serrano, vino. Además de algunas sugerencias para la cena en la terraza, compró muchas velas. Quería crear un ambiente cálido, relajante y romántico, tendría la luna llena para esa noche. Estaba tan emocionado, Leonard, Rocco, Tato, Hannibal y Filiberto le ayudarían con el arreglo de la terraza. Colgaría luces de una carpa que había comprado. Leonard lo había llevado al vivero por flores.

Salieron de trabajar Benedicto acordó de ir por Nubia a la hora acordada, necesitaba terminar de preparar la cena. Las chicas reunidas, Rose les dijo que serían tías, brindaban con infusión, abrazos de todas. Nubia a darse una ducha para usar un vestido lindo, estaba ilusionada con la invitación. Las demás dibujando zapatos, sonajas, cosas de bebé, para decorar un pastel que compraron a Lulú. Rose y Rocco cenarían juntos más tarde a solas, esperaba la noticia con agrado, no lo tenían planeado. En la estufa una dos ollas grandes, una con pasta y en la otra la salsa, los demás cenarían juntos, como solían hacerlo una vez a la semana.

Puntual tocó la puerta, Borsetti fue por Nubia con una rosa roja en la mano, ella radiante, un vestido color lila escote en «v» muy femenino, él con saco elegante. Al entrar al departamento, le pidió cerrara los ojos antes de salir a la terraza. Velas enmarcando el área, una carpa cubierta de series de luces, plantas, flores en las mesa y pétalos en el piso. Una pieza de jamón serrano, uvas verdes, quesos, paté, crujientes panes, vino, chocolates, todo colocado con detalle y buen gusto. Al ver lo que había organizado para ella, lo abrazó fuerte, estaba encantada, le plantó un beso en la mejilla con ternura. Benedicto correspondió, sus labios no sentían su piel desde aquel día, acarició su hermoso rostro. Le sirvió vino brindaron, un sorbo, él colocó un disco la invitó a bailar, entre vueltas, manos entrelazadas, risa tras risa. Se sentaron a cenar, rebanó el jamón lo combinaban con los quesos, de pronto se daban uvas en la boca. Untó una con queso de cabra, el labio inferior de ella se ensució, él con el pulgar se lo limpió, ella suspiró, él se chupó ese residuo de queso. Mientras se comían con los ojos, sus respiraciones agitándose, ambos miraban los labios del otro, sentados muy cerca. Pasaban saliva las rodillas se rozaban, los dedos inquietos se contenían, olían perfume y loción que provocaban una explosión. Él tomó la mano de su amada Nubia la besó, sacó una caja con un listón, se la entregó. Al abrir el estuche su rostro se iluminó, siempre había querido un…

Sentada en un cojín, descalza, con una taza de té negro con leche. Velas encendidas a favor de la paz y la salud para el mundo entero. El ambiente huele a cítricos, uno de mis aromas favoritos. Mientras escucho The Contours – Do You Love Me, algo movido para variar. Agradezco tu visita al blog. Ya sabes cómodo sofá, té o café, disfruta.

Respira calma. Inhala amor y exhala vida…

Fotografía de Elvira González.
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Continuará…

#19 Entre la sal…

Por: Elvira González.

La noche anterior, (a la visita de la detective a casa de Vívian). Nathan salió rumbo a casa de su amante le llevó una caja con cuatro frascos de mermelada, chabacano, frutos rojos, higo, y pera. (Mismas que compartió con Harmony) Llegó sin avisar y con deseos de hacerle estremecer, le encantaba, era tan ardiente; tocó el timbre dos veces. Vívian abrió la puerta, tenía un fuerte jaqueca que hasta la luz le molestaba. Un día difícil en el ámbito laboral se vino abajo la venta de un costoso edifico, debía comenzar nuevamente. Le recibió por unos minutos agradeció los envases de jalea. Apenas dos lámparas de mesa encendidas. Nathan se ofreció a darle un masaje en el cuello y hombros, accedió pues eso solía ayudarle. Sentada de espaldas a él, relajaba sus tensos músculos, ella respiraba con profundidad comenzaba a sentir alivio aunque la migraña no se le quitaba. Hasta que él fue bajando sus manos hacia el frente por debajo del pijama acariciando sus atributos. Ella se molestó, pensó que había comprendido su malestar. Él le abrazó metiendo dentro del pantalón los dedos tocando entre sus piernas también quería besarle. Vívian le pidió se fuera. Nathan tenía muchas ganas, pero al final se disculpó. Ella menciona se verán otro día le avisaría cuándo, se despiden. Sentado en el auto, reflexionaba. Debía haberle dicho del juicio, la citarían como su testigo. Deseaba estar con ella entre las sábanas. Ese sentimiento de frustración no le gustaba. Va rumbo a su casa, en el camino de detiene a comprar cervezas, salchichas, pan y papas. Pensaba hablarle al día siguiente. Entro a su departamento, bebió cerveza de la lata, mientras asaba cebollas y el embutido en la sartén, doró el pan. Una vez crujiente le untó mostaza, encima coronó con las rodajas caramelizadas y salsa de tomates, en el mismo plato colocó unas papas de bolsa. Sacó otra caña del refrigerador y se sentó frente al televisor, encontró una película con tintes eróticos. Poco a poco lograría distraer su mente, pensaba en Nubia y en Vívian, dos de las mujeres más deseadas por él. Suspiraba imaginando, hasta que se quedó dormido en el sillón.

A la mañana siguiente, las chicas organizadas para arreglarse y preparar los huevos, café y pan para desayunar. Leonard preparó jugo de naranja, tostadas francesas, tocino crujiente, café, colocó todo en una bandeja y fue a despertar a Louise. Ambos estaban felices, él con su tuerca en el dedo la usaría siempre.

Rocco estaba muy emocionado pues tendría un aumento salarial, comenzaría a llevar parte de la administración, de momento en colaboración con Nathan. Tomando precauciones, por si algo salía mal en el juicio. Tenía un departamento sin habitar comenzaría a pintar y hacer algunos arreglos. Podría vivir ahí con Rose, sabía que la boda sería muy pronto, esa noticia se la dio la noche anterior. Bebía su segunda taza de café pensando en todo eso, además que Rose parecía estar embarazada.

En la fábrica, las felicitaciones para Leonard y Louise no se hicieron esperar, a la hora del descanso brindaron, café con galletas. Mostraba orgulloso su tuerca. Borsetti los observaba, sobre todo a Nubia, acababa de mostrarle unos diseños para novias. Se preguntaba si acaso tenía ilusión de casarse con él, solo se respondió, era muy pronto. Cada día la veía más hermosa, le parecía haber superado ese episodio tan desagradable. Emanaba paz, siempre animada a realizar su trabajo, apoyando a los compañeros, era fascinante la expresión que ponía cuando dibujaba una creación. Todo eso pasaba por su cabeza, cuando su secretaria le avisa que tiene una llamada.

Vívian quien había amanecido muy relajada gracias a la visita de su querido Norton, (la tarde anterior). Recordaba… Le había llevado pizza para comer, ella tenía ensalada, el postre sería helado de capuchino. Llegó de su cita (la llamada que recibió cuando hablaba con la detective) a meterse en la ducha. Fresca, recibió a su amante vistiendo una camiseta que él le obsequió, encajes por debajo. Abrió la puerta, lo tomó de la playera, le mordió el labio inferior, el la giró. Rodeó por atrás, comenzó a acariciarle tal y como le gustaba, eso la encendía. La llevó a la habitación, le sacó la camiseta, la sentó en la orilla de la cama, voló los encajes y la ropa de él. De rodillas ante su princesa como le llamaba en algunas ocasiones, le demostró lo mucho que le adoraba, ella canto alto. Después le besó cada centímetro, ella le correspondió a su sensual y viril hombre. Ambos elevaron las voces, contorsionándose juntos encima de las sábanas. Mientras platicaban, sus fuertes manos daban un masaje a la estilizada espalda. Ella feliz, esa era su combinación favorita. Conversaban sobre la visita de la detective, como tenían mucha hambre, en bata, fueron a la cocina.

Norton preparó limonada con agua mineral, mientras Vívian calentaba la pizza. Dos platos para cada uno, la ensalada verde con vinagreta. Sentados a la mesa, ambos analizaban los pros y los contras de decirle la verdad a la detective. Tenían planeado vengarse, de alguna forma si ella hablaba sobre que Tanner la violó, sería otro caso más contra él. Además de haberle confesado sus planes de quemar su casa con sus padres dentro, claro que en ese momento ella no lo tomó en serio, Tanner se reía. Y Vívian le tenía miedo evitaba acercarse, ese día pasaba por la banqueta del frente llevaba una bolsa con pan en las manos, su madre la esperaba. Él cruzó la calle muy emocionado le contaba como pretendía hacer una fogata enorme en la cocina, su papá ardería como malvavisco sin ser dulce, soltó una carcajada. Dos días después, los padres de ella se la llevaron a vivir a otra ciudad, en donde asistiría a estudiar a la universidad. Tiempo después se enteró del incendio, Tanner estaba en la tienda, su hermano se encontraba fuera de la ciudad. El padre de ellos abusaba y maltrataba a la madre, según los informes la señora había fallecido dos horas antes del corazón. Nunca lograron comprobar que fue provocado, había una fuga de gas, unas ollas en la estufa con algo inflamable. Ella conocía las intenciones, le fascinaba el fuego. Todavía tenía la marca que le hizo Tanner, aquel día dentro de la camioneta. Calentó el metal del anillo que usaba en el meñique un sello con su inicial, la marcó. Norton la abrazó fuerte después de recordar todo eso, se veía agobiada. Le preparó un té de manzanilla con lavanda y miel. La llevó a que vistiera su pijama, la cobijó, mientras daba sorbos a la infusión. Un sutil beso en los labios y se fue a trabajar antes de que anocheciera debía llegar al salinero…

Ese día, a media mañana Vívian le llamó a la detective, después de recordar todo lo que platicaron ella y Norton, estaba decidida a confesar. Harmony respondió saldría rumbo a su casa de inmediato. Se reportó con uno de sus clientes para cambiar la cita que tenía. Sería una largar charla. Colocó la tetera en la estufa, tazas, azúcar, pan tostado, mermeladas, sobre la mesa de la cocina…

En la cafetería Lulú había descubierto que Basilio cocinaba delicioso, le preparó arroz blanco con una especie de pimientos picantes rellenos con frijoles. Bañados en crema y queso derretido, tenían la sensación de conocerse años atrás. Si algo le podía parecer atractivo era un hombre que cocinara. Molía los granos de café mientras él se encontraba dando los últimos toques al menú.

Nathan estaba muy molesto con Borsetti por tener que entregar unos archivos a Rocco, salió de la oficina azotando la puerta, el cristal se cuarteó. El jefe se quedó callado, de alguna forma comprendía el enojo. Se sentía incómodo, entró al cubículo de administración para mencionar también a los contadores. Sobre la expansión. la fábrica tenía cada vez más pedidos, debía haber cambios para beneficio de todos.

Sentada en un tapete de yoga, descalza, me acompaña una taza de aromático café con nube de leche. Las velas encendidas no pueden faltar al igual que las buenas intenciones, paz y salud para el mundo entero. El ambiente con aroma a vainilla con anís, me parece relajante. Mientras escucho Habibi Ya Nour El Ain – Amr Diab cover by Serge Nikol & Etric Lyons Live una versión excelente. Gracias por tu visita al blog.

Respira hondo. Inhala con amor y exhala con la misma condición…

Fotografía de Elvira González.
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Continuará…

#18 Entre la sal…

Por: Elvira González.

Mesa para dos, velas, pétalos de rosa formando caminos y corazones, tuercas, pinzas, llaves hechas de cartulina colgadas sobre la mesa. En el interior de un bizcocho rectangular de chocolate había escondido una caja color azul con la tuerca a la medida. Ese era el anillo con el cual le pediría matrimonio. Ella vestía una falda larga con una prenda de punto con botones al frente, él se cambió mezclilla y playera. Tocó la puerta tres veces, ella se colocó un mandil color rojo, traía una pinza en mano, se asomó le dio un sutil beso en los labios. Leonard señaló traía puesto el cinturón de herramientas de su padre quien le había enseñado el oficio. Louise le invitó a entrar, percibió el aroma a mantequilla, vino blanco con romero, preguntaba por la fuga. Mencionó se encontraba detrás del biombo, extrañado mueve el biombo para descubrir la mesa con todos los detalles. Tocaba las herramientas colgando, la mira rodea su cintura, la besa con pasión. Se reía, preguntaba si había algún motivo especial, ella movía la cabeza, le abraza. Sirve dos copas de vino tinto, él quiere ver lo que tiene en la estufa, la abraza agradeciendo. Ella mueve un poco el guisado, apaga el arroz blanco que ya estaba listo, él selecciona música romántica. La saca a bailar, mejilla con mejilla, le platica la información que le dio la detective. Ella sorprendida le acaricia el rostro, él suspira le deja saber que se encuentra bien. Por extraño que pareciera, ya sabía a quien debía perdonar en el nombre de su hermana, eso le daba tranquilidad. Sue era una mujer asombrosa, llena de paz, brillaba con su luz interior.

Colocaron los refractarios en la mesa, ella sirvió el arroz y el pollo al vino blanco con vegetales, pan crujiente con mantequilla de romero. Estaba fascinado, gratamente sorprendido, esos detalles son los que avivan el amor y la pasión comentó. Louise le platicó que las chicas le habían ayudado, Leonard sonrió coincidieron eran adorables. La hora del postre llevó la delicia de chocolate, pide que lo parta, al meter el cuchillo topa con algo duro, vuelve a intentar centímetros después, lo mismo. Toma la pala y le da vuelta al bizcocho para quitarle lo quemado, quizás lo había horneado Filomena. Risas de ambos, al ver una caja azul en el interior la mira sorprendido, desprende la pieza limpiando el cacao. Al abrir ve una tuerca brillante, se queda mudo sin entender, ella con la tuerca en la mano se pone sobre una rodilla. Sostiene la mano de su amado, «sé el tornillo para mi tuerca», conmovido. la abraza la sienta en sus piernas, planta un gran beso en los labios, repite «si, si, si, te amo». De pronto, Louise se levanta sale corriendo deja la puerta abierta, va enfrente toca la puerta, abre Hanna, grita «¡dijo que si!», le avienta besos y regresa. Leonard le esperaba sentado el el sillón, ella se acerca coqueta, toma las manos, su cintura, la sienta encima de él. Comenzaron con los besos profundos, lenguas encendidas, caricias ardientes, desabotonó el vestido. Disfrutando los sensuales encajes con el ligero de ella y la ropa masculina que fueron dejando por el camino junto a los pétalos. Él estaba tan excitado, le mencionó que tenía una herramienta que deseaba utilizar con ella, no llegaron a la habitación. El mueble del pasillo sirvió de apoyo para aprovechar el ensamble perfecto, piel con piel, ambos gritaron de felicidad. Algunos libros se cayeron de las repisas con la emoción del momento…

Pizzas para la reunión de chicas, mientras ellos se reunían en el departamento con el jefe para beber una cerveza. Claro que Nathan no estaba incluido, él había salido rumbo a casa de su amante en busca de diversión. Mientras Borsetti le planteaba a sus colaboradores los cambios en la organización de la zapatera, algo que les beneficiaría. Leonard asitió a avisar que se ausentaría de la reunión por un rato. Louise había tratado de arreglar un empaque el resultado era una fuga de agua, él conocía del tema, usaba su cinturón con herramientas. En sus ausencia se miraban conteniendo las risas, le platicaron al jefe que no había ninguna descompostura. Recibiría una propuesta romántica.

A la mañana siguiente…

La cuartada de Nathan la noche del ataque contra Nubia, era haber pasado parte de la tarde hasta la madrugada en casa de su amante Vívian. Recordó que se la había presentado la última vez que fue a visitarle. No conocía el apellido, necesitaba conseguirlo así hablaría con ella, tenía el presentimiento que podría aportar información al caso. Llamó a Nathan para darle la fecha y hora del juicio, preguntó si presentaría testigos, él respondió que sería Vívian. Solicitó el apellido, recomendó pensara si podía citar a alguien más. Aclaró no estar en su contra, si así lo deseaba estaba abierta a escuchar la historia de sus padres, la relación con su hermano, tenerse que hacer cargo de él no debió ser fácil. Al despedirse notó la voz nerviosa.

Harmony investiga el domicilio de Vívian, le hace una visita para conversar con ella. Muy temprano, toca el timbre dos veces alcanza a escuchar una voz femenina que pide un momento. Al abrir la puerta muy bien vestida, con pantuflas, quitándose los tubos de la cabeza se disculpa, la detective se presenta. Vívian menciona se conocieron en el departamento de Nathan, le invita a pasar ofreciendo un café. Acepta le acompaña a la cocina, justo estaba por sentarse a desayunar una tostada con una taza de aromática delicia, se sientan a la mesa. Olía a pan recién tostado, coloca en la mesa las mermeladas de chabacano y frutos rojos, mantequilla, servilletas. Ambas casi al mismo tiempo sirven dos cucharadas de azúcar moviendo las cucharillas unas cinco veces hacia el mismo lado. Perciben la sincronía, se ríen, directa le dice que tenía otra impresión de ella, era claro que aquel día interrumpió el romance. Sin pena alguna, responde eran tan solo amantes ocasionales, lo cual provocó se quedara unos segundos pensando. Preguntó cuántos años tenía de conocerle, agregó tenía el presentimiento que ella tenía mucha información.

Sorbos de café, mordidas al pan con la mantequilla y los frutos rojos, segundos silenciosos, inevitable suspiro de Vívian. Quien pensaba quizás era su oportunidad de vengarse sin complicarse. Harmony percibió la necesidad de hablar, era una mujer inteligente, le parecía enamorada de Nathan, algo fuerte traía cargando por dentro. Haciendo caso a su intuición, menciona que quizás le pueda ayudar si confía en ella. Comienza a narrar el ataque que recibió Nubia, después el caso de Cecil la cuidadora del psiquiátrico tan grave que falleció. Después, lo ocurrido con la chica de la playa Sue, las conductas de Tanner, hasta donde era consciente de sus acciones. Vívian se queda perpleja, pasa saliva girando los ojos hacia arriba a la izquierda, después hacia abajo de mismo lado. Señal que estaba recordando imágenes, sentimientos, olores, definitivamente algo fuerte le ocurrió, quizás tiempo atrás. El teléfono sonó, debía responder esperaba llamada de la oficina, confirmando la cita que tenía, era agente inmobiliario. Por eso la flexibilidad en sus horarios. La detective le agradeció, dejó su tarjeta sobre la mesa esperaría su llamada para continuar hablando.

Ya en la puerta le menciona que ella fue víctima de una violación años atrás, entendía perfectamente a las víctimas, se fue. Vívian tras cerrar la puerta, derramó algunas gotas de agua salada, respiró profundo, corrigió el maquillaje, salió rumbo a su cita. Mientras manejaba por su mente pasaban las palabras de la detective. Había conseguido que recordara lo que le hizo Tanner, además de que él causo el incendio. En realidad conocía tantas cosas de los gemelos, información que ayudaría al caso. Necesitaba con desesperación el tratamiento que le proporcionaba Norton, ya había hecho una cita con su sexy amante. Quien sabía muy bien como seducirle la hacía sentir tan relajada alcanzando las estrellas, suspiraba al pensarlo.

Norton llega a la cafetería a desayunar, se comporta más serio al ve a Basilio ahí sentado leyendo el periódico, quien parecía cercano a Lulú. Ordena tortilla francesa rellena de jamón y queso con salsa de cilantro, pan y café, saca un libro mientras bebe jugo. Llegan otros clientes a recoger pedidos, después se sienta con Basilio a tomar una gran taza de capuchino espumoso. Él toca el dorso de su mano se sonríen, la noche anterior habían cenado juntos a la luz de las velas, tuvieron su primer beso..

Sentada en la pelota de pilates, descalza, con una taza de tisana de duraznos y arándanos. Velas encendidas por la paz, salud y armonía para un mundo mejor. Aroma a una mezcla de cítricos con menta fluye en el ambiente, mientras escucho a Me-lan – Angelic Frequency, impresionante voz. Así agradezco tu presencia al blog, cómodo sofá, café e infusiones, bocadillos, disfruta.

Respira hondo. Inhala armonía y exhala tranquilidad…

Fotografía de Elvira González.
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#17 Entre la sal…

Por: Elvira González.

Años atrás. Vívian y los gemelos vivían en el mismo pueblo, ella enamorada de Nathan desde el primer día que lo vio. Pero a él no le gustaba era una joven flaca sin curvas, a Tanner si que le gustaba. Solía observaba cuando salía con diferentes chicas, trataba de vestirse, maquillarse y peinarse como ellas. Todo para gustarle.

Una noche lo siguió, era la tercera vez que salía con la misma eso significaba era en serio. Vívian quería saber que tanto hacía con ella, aprendería a seducirle, escondida tras una camioneta de carga veía como se besaban. Nathan le quitaba la blusa a la voluptuosa joven, quien se dejaba hacer todo, luego ella correspondía. Vívian deseaba estar con Nathan, no tenía mayor experiencia. De pronto, Tanner la abraza por detrás, metiendo mano debajo de la blusa y la falda. Ella le dada de codazos, le decía que no quería nada con él. Entonces Tanner la amenazó con informarle a Nathan que lo espiaba cada vez que salía acompañado, además de haber tomado una camiseta de su hermano. Asustada, accedió a besarle y dejarse acariciar, Vívian veía hacia la ventana como su amado disfrutaba con aquella chica, eso de alguna forma le excitó. Hasta que Tanner le abrió la blusa desabrochando su encaje, manoseo violento de su parte eso ya no le agradaba, le pidió se detuviera.

Tanner le hizo saber que estaba enamorado de ella, si no le dejaba demostrarle su amor le contaría a todos la veía espiar a su hermano haciendo cosas a su novia. Sería la burla del pueblo en cambio así, aprendería a ser mujer. Vívian asustada por las amenazas, accedió a que la besara y acariciara un poco más. Abrió las puertas traseras de la camioneta y entraron. Se besaron mientras las manos de él descubrían su torso, beso el cuello bajando a los atributos, eso resultó placentero para ella. Se calmó, Tanner le sacó la falda y la prenda que quedaba. Acarició el área, sintió la lengua de él sorprendida, pues no conocía tal sensación. Él estaba muy acelerado, ella dijo que era suficiente, puso el cerrojo por dentro. Estaba sin camiseta, se bajó los pantalones, ella no había visto algo así. Ella retrocedía tratando de vestirse, él la agarró de las piernas se las abrió todo lo que pudo. Para envestir con fuerza, se movía hasta que logró entrar como deseaba, Vívian lloraba y gritaba, era su primera vez. No conforme, la manoseó otra vez para repetir la dosis, le repetía que era suya. No podría ser de Nathan, él la amaba y la deseaba, como hacía su padre a su madre. Nadie se enteró de lo sucedido ella no habló por miedo.

Los padres de Vívian decidieron mudarse a otro pueblo cercano, ella se fue sin decir adiós. Nathan siempre se burlaba de ella por parecer una tabla, Tanner la asechaba. En la universidad conoció a Norton quien se enamoró de ella, primero se hizo su amigo. Luego la fue conquistando hasta que Vívian se encariñó con él, le enseñó lo que era entregarse por amor a otra persona. Aprendió a seducir, el cuerpo le cambió era una mujer con muchas curvas y pretendientes. Pero, siguiendo el rastro de Nathan consiguió que la empresa donde trabajaba la mudara a esa ciudad. Cuando lo encontró en un bar le sedujo. Él no le reconoció, rendido ante sus encantos se convirtieron en amantes. Se encontraban con frecuencia hasta que Nathan comenzó a salir con Nubia. Sus encuentros candentes disminuyeron, ahora lo tenía cerca otra vez. Tenía planeada su venganza, Norton estaba cerca para ayudarle. No sabía de los ataques de Tanner, ella podría ayudar a hundirle.

Sentada tras el escritorio con una taza de café, leía los informes médicos. Un golpe en la cabeza contra el espejo del baño, ocasionó la isquemia cerebral que al final le causó la muerte. El brutal ataque de Tanner, no solo dañó su integridad por satisfacer sus necesidades, acabó con la oportunidad que le vida le brindaba. La inspectora se encargaría ería enjuiciado por abuso sexual, homicidio, además que parecía robarse algunos fármacos que los médicos suministraban a los pacientes. Esa mañana llamó al señor Borsetti, había advertido la situación de Nathan quien sería citado al juicio. Acordó ir a visitarle, además debía informar a Leonard que fue Tanner quien atacó a su hermana. Tenía una copia del informe que llevaría con ella.

Las chicas habían planeado junto con Louise como le propondría matrimonio. Rose y Tessa dormirían en el departamento con Nubia, Hanna y Filomena, tendrían una reunión en pijamas, le habían encargado pizzas a Lulú. Estaban trabajando en la fábrica, justo a la hora de tomar el descanso para tomar un café y galletas rellenas. Rose sintió el aroma de la mermelada de arándanos se tapó la boca y salió corriendo al baño, Filomena fue a verle, escuchó como vomitaba. Pálida, asqueada de pensar en las galletas, le preguntó si se había bañado en perfume. Entraron Hanna y Louise se miraron, mencionaron que podría estar embarazada. Rose abrió los ojos, les pidió no comentaran nada hasta que visitara al doctor. Le sirvieron agua con hielos, bebió un sorbo, poco a poco se restableció. Continuaron trabajando.

Llegó la inspectora Harmony, la recibió Borsetti les llevaron dos tazas con café y pastas. Comenzó por preguntar cómo se había sentido conversando con su esposo, quien al ser terapeuta especialista en casos de abuso, le ayudaría a entender a Nubia. Benedicto respondió que había aclarado muchas dudas, ya aplicaba sus consejos. Luego mencionó la noticia para Leonard, sería algo fuerte. Pasaron al tema de Nathan, debía pensar en que era posible pasara un tiempo en prisión. Para que buscara quien podía suplirle, pensar en tantos años que llevaba en la fábrica, creyó conocerle bien. El problema era haber encubierto de alguna forma a su hermano.

Manda llamar a Leonard, Borsetti sale de la oficina, Harmony le informa que efectivamente uno de los culpables del crimen contra Sue era Tanner. Se lleva las manos a la cara, conteniendo las lágrimas le agradece. Menciona de alguna forma sentirse aliviado, solicita ver al agresor. La inspectora se sorprende, él explica que necesita decirle que Sue le perdona por lo sucedido, así lo hubiese hecho su hermana. Conseguirá el acceso para que pueda hacerlo, le felicita por su forma de actuar. Borsetti regresa, le pide se quede le informará a Nathan que será citado a juicio, no debe salir de la ciudad. Cuando es informado se torna pálido, además de molestarse repite no haber tenido conocimiento de los hechos. Benedicto propone a la detective ir a comer a la cafetería una buena pizza. Tenían mucho que conversar.

La hora de la comida, lulú atareada. Basilio había llevado a su padre Benjamín a vivir a la granja de un familiar, tendría una vida más relajada. Le había encargado la tienda, estaba cerrada, Lulú tenía las llaves. Cuando llegó Borsetti y compañía les platicó lo sucedido al señor Benjamín. De pronto llegaba Basilio, lo presentó, quería conservar la tienda mencionó a Benedicto quien era el dueño de los locales. Lulú agregó que era fotógrafo, acordaron una cita en la zapatera necesitaban fotos para armar los catálogos , algo que no tenían. Intercambiaron datos.

Terminaban sus alimentos cuando aparece un motociclista, lentes oscuros, pantalones muy ajustados, camiseta blanca, chamarra negra, alto. Entra a la cafetería sin quitarse las gafas espera su pedido, dos pizzas, una bolsa con pan un termo con café. Agradece a Lulú, le avienta un beso y se va. Menciona a la detective que ese es el atractivo cuidador del salinero. Basilio comenta le parece sospechoso…

En el escritorio de Nubia le esperaba una flor roja con un sobre, dentro una invitación a cenar en la terraza del departamento de Borsetti el fin de semana. Cada día recibía un detalle de parte de él, cosas sencillas pero encantadoras. Lo vería regresando de la comida, no se lo esperaba le encontraba tan romántico, así le gustaba.

Sentada en un cojín de meditación, descalza, con una taza de capuchino espumoso. Velas encendidas creando un ambiente relajante, además de pedir por la paz, salud y la armonía para un mundo mejor. Con el aroma a lavanda en el ambiente. Mientras escucho Creep – Radiohead (Cover) Caitlin Koch, buena voz. Así te doy la bienvenida cómodo sofá, café y pastas, disfruta la lectura. Gracias por tu visita al blog.

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Fotografía de Elvira González.
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Continuará…

#16 Entre la sal…

Por: Elvira González.

Cinco minutos antes que terminara el día de trabajo en la zapatera, el sensual motociclista regresó. Se detuvo frente al lugar de Lulú, coqueteó con ella, compró dos bocadillos y café para llevar. Le guiñó el ojo, frunciendo los labios envió un beso. Resultaba muy inquietante su comportamiento, era aún más guapo que Nathan. Llegaron unos clientes y su mente se ocupó en otras cosas, afortunadamente.

Nuevos diseños habían fabricado ese día en la zapatera, Nubia era visionaria, su creatividad había vuelto. Borsetti fascinado con su trabajo. Los chicos habían sugerido contratar un fotógrafo para hacer un catálogo. Todos trabajando en armonía como el gran equipo que eran. Excepto Nathan, su comportamiento había cambiado ya no les inspiraba mucha confianza. Benedicto recibió una llamada de la detective, solicitando tomara precauciones, parecía culpable de encubrir al hermano.

Las chicas tenían reunión en el departamento de Rose, ayudaban a Louise a preparar todo para sorprender a Leonard y pedirle matrimonio. Brindaban con copas de una mezcla especial de helados, crocante, arándanos, chocolate. Ya habían conseguido algunas tuercas, eso le daría como anillo de compromiso. Ingeniosas algo genial inventarían. Después de cenar todos se fueron a dormir temprano, con ganas de descansar, la semana apenas comenzaba.

Esa noche no podía dormir, bajó en camisón ese con escote, encajes y abertura que compró para sentirse sensual otra vez, el tono azul agua resaltaba su pálida piel. Melena suelta, lo ató atrás, sobre la mesa de madera vertió la harina formó una especie de volcán, rompió huevos al centro, agregó azúcar y mantequilla. Mezclaba con las manos, hasta formar una masa debía formar rollos. Se deslizaba hacia adelante, regresaba una tras otra vez, era inevitable el contorneo de sus caderas. Estaba de espaldas a la puerta, la cual sin percatarse se encontraba sin el cerrojo. Comenzó a soplar el aire, quedó emparejada tan concentrada se encontraba creando algunas figuras para meter charolas al horno, al cual necesitaba muy caliente. Haciendo un recorrido por los alrededores del salinero, de inmediato notó la anomalía, preocupado abrió, todo parecía en su lugar. Parecía ver luz en la cocina, caminó sigiloso, para encontrar una espalda desnuda, curvas en movimiento, tarareaba una melodía pegajosa. La prenda dejaba ver que era lo único que vestía, respiró profundo, era una provocativa escena. Él ya la deseaba, parecía que ella estaba inquieta, se mordió el labio inferior. Se paró junto a ella le habló por su nombre, ella volteó si quitar las manos sobre la mesa. Sonrió, se sintió aliviada de saber que era él, se disculpaba por traer ropa de dormir. La rodeó acercando su cara y cuerpo al de ella, alcanzaba a ver los voluptuosos atributos. Su dedos rozaron desde sus manos hasta los hombros, ella suspiró. Cruce de miradas ardientes, la acaricia por debajo del escote, ella inclina la cabeza hacia él. Al ver que disfruta sube la seda por la abertura, esos dedos hábiles lograron emitiera sonidos excitantes. De pronto, se gira lo abraza, mientras las manos de ambos estimulaban esos rincones que desatan las pasiones. Las bocas hablaban con las lenguas, él la sentó en la mesa, ella clamaba siguiera, las voces eran tan fuertes que podían despertar al vecindario. Mucho tiempo sin sentirse así llevaba, un hombre tan viril, sexy, parecía un sueño, era un sueño, de repente el sonido del teléfono la despertó…

Faltaba poco para amanecer, era su vecino de al lado que tenía ta tienda de víveres, un hombre muy mayor, apenas le entendía pero era claro se sentía mal. Lulú llamó a la ambulancia de inmediato. Ya estaba lista para hornear con todo y e mandil salió a auxiliarle. Tenía una copia de la llave, encontró al señor Benjamín tirado en el piso. Pálido, respiraba con dificultad, olía mucho a cigarro tenía prohibido fumar, hacía tiempo el doctor se lo había prohibido. Sabía algo de primeros auxilios, le ayudó. Junto al sillón donde era claro que estaba sentado cuando le habló, tenía su agenda telefónica, alguna vez mencionó a su hijo entonces buscó. Una voz varonil respondió, era Basilio, acababa de llegar a la ciudad. Agradeció el apoyo, llegaría pronto.

Un automóvil y la ambulancia llegaban sincronizados. Lulú se encontraba con el viejo Benjamín se apreciaban, ella siempre estaba pendiente de él. Basil se presentó al tiempo que buscaba sus papeles para ingresarle en el hospital. Los paramédicos hacían preguntas, con cuidado lo colocaron en la camilla, con oxígeno se lo llevaron. En un papel Lulú anotó su número pidió le avisara como evolucionaba, Basilio le sonrió, se subió junto al paciente. Lulú cerró el apartamento, se fue a la cafetería, necesitaba hornear los bizcochos, apenas amanecía. Cuando las charolas estaban listas, inició el proceso, preparó café con una tortilla de harina rellena de jamón y queso, algo de picante. Eso serviría para la hora de la comida.

Se sentó, respiró profundo recordando el sueño tan excitante que tuvo, movía la cabeza, estaba consiente que Norton tenía pinta de mujeriego. Además la detective Harmony le estaba investigando, tratando de atar cabos sueltos. Había encendido una vela por la salud del señor Benjamín, era un buen hombre, vino a su mente el rostro de Basilio su hijo. Un hombre atractivo, educado, agradable. Lavó platos, para abrir el negocio, no tardaban en ir a comprar café con pan, como cada mañana.

Horas más tarde mientras servía unas infusiones, apareció Basilio el hijo del señor Benjamín. Cansado y preocupado por su padre quien se encontraba en terapia intensiva. Se sentó, ella le ofreció un té relajante, algo de comer, pidió le acompañara. Las palabras no eran suficientes para agradecer que materialmente ella le salvó la vida a su padre. Su condición era muy delicada, nunca dejó de fumar, algo que lo perjudicó más. Le platicó que era viudo años atrás, fotógrafo profesional, había viajado durante meses. Se establecería en esa ciudad, planeaba ayudar a su padre con la tienda. Lulú escuchó que necesitarían un fotógrafo para hacer catálogo de la nueva colección de calzado. Eso resultaba interesante para él. Conversaron por largo tiempo. Ella le platicó de su difunto esposo, él de su esposa, ambos fallecieron de la misma enfermedad, una coincidencia. Llegaron unos clientes a comprar unas barras de pan, ella fue a la cocina para colocarlos en bolsas. De pronto, apareció Norton preguntaba por Lulú, algo en él no le inspiró confianza. Ella entregó el pedido, Basilio se paró junto a su nueva amiga para despachar al motociclista, quien se fue rápido.

Fallece la joven cuidadora quien fue atacada por Tanner, la detective Harmony, sintió una pena muy grande por la chica. El panorama se tornaba más negro para el violador. Preparaba los documentos para llevarle a juicio. No pararía hasta hacerle pagar todo el daño hecho a inocentes mujeres. Buscaba comprobar el encubrimiento de Nathan con su hermano menor. Algo siniestro había en su historia. Al día siguiente visitaría la fábrica de zapatos, entre otras cosas, enteraría a Leonard de la verdad. Tanner había violado a su querida hermana, Borsetti le confirmó el apellido, sería una noticia muy fuerte para un buen hombre como Leonard.

Vívian la amante y cómplice de Norton, tenía en su poder algo que definitivamente podía perjudicar a Nathan su otro querido, aunque lo amaba, deseaba venganza…

A cada paso dado le espera un camino por recorrer…

Sentada en la pelota de pilates, descalza, con una taza de infusión de jengibre con limón y miel. Pabilos tintineando a favor de la paz, salud y un mundo en armonía. El ambiente huele a fresca menta con notas de naranja, el sutil sonido de la fuente me acompaña. Mientras escucho Soothing Music – Autum Dream – Mei-lan vale la pena. Así te recibo, cómodo asiento, infusiones, bocados dulces, disfruta. Gracias por tu visita al blog.

Respira tranquilo. Inahala paz y exhala amor…

Fotografía de Elvira González.
Fotografía de Elvira González.
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Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Continuará…

#15 Entre la sal…

Por: Elvira González.

Un motociclista, pantalones ajustados realzando su virilidad, camiseta blanca permitiendo apreciar sus músculos, olor a maderas. Labios carnosos humedecidos por la lengua, enrojecidos por morderlos, caminar seguro, galante. Pensamientos sexuales, esos que provocan al cuerpo a sentir esa sensualidad que emana. Relajado, decidido a ir por una de esas dosis de pasión desenfrenada que tanto extrañaba. Además debía arreglar un asunto de negocios, era importante bajo sus términos. Caprichoso, convencido que me merecía recibir cualquier cosa deseada, la negación a sus peticiones era algo rechazado por su persona.

Norton muy temprano, estaciona la moto afuera del lugar. Se baja fuera casco y chamarra de piel. El olor a mantequilla, canela, azúcar, vainilla, anís, naranja mezclado con el tostado del café eran irresistibles. Lulú había sacado la última charola de pan del horno, acalorada se había desabrochado la blusa, bebía agua. Cuando se percata del sexy hombre chorrea el líquido por su escote, ya le había parecido atractivo, pero lucía tan ardiente. Inevitable bajar la mirada al ver esa textura de la tela junto a sus fuertes piernas, pasó saliva. Él con una sonrisa saludó, ella también. Sacó un pañuelo de tela para secarle lo mojado que se asomaba de sus voluptuosos atributos, la varonil mano se deslizaba. Mientras él mencionaba «estaba tan mojada», ella se ruborizó, él se mordió el labio inferior. Después, con el índice limpió junto a la comisura azúcar impalpable y se chupó el dedo. Dijo que sabía rico, ella se quedó sin aliento, después, otra vez con la yema rozó su labio inferior, tenía que arreglar el labial que le corrió. Entonces le hace saber lo afortunado que es su esposo, ella aclara es viuda. Norton corrige, «bella y libre», Lulú se sonroja, pensando en lo atractivo, observa sus varoniles manos mientras aprieta las pinzas para agarrar los bizcochos. Ella le pregunta si desea café para llevar, él asiente coqueto le confiesa desear tantas cosas hermosas, al tiempo que clava la mirada en los botones abiertos.

Termina de elegir elegir sus esponjosos panes, le gustan tanto grandes y dulces deja saber mientras muerde uno. Le pregunta si cenaría con él sabía cocinar muy bien, ella se queda muda, él saca la cartera para pagar. Agradece, se acerca para plantar un beso cerca de la comisura de la boca, se detiene un momento, diciendo huele rico. Colocó ambas manos en los hombros, frotó un poco, provocador con las miradas, al tiempo roza sus pantalones (justo debajo del cinturón) con el mostrador, ella lo ve.

Entonces, Lulú recuerda tener un pendiente en la cocina, pregunta si le ayudaría a meter las baguettes al horno, debían quedar duras, doradas, crujientes. Norton entra para rodear con sus brazos su cuerpo, la pega a él, ella levanta la pierna, él la siente. Mete la mano por debajo de la falda, besos más intensos, la carga. En la cocina la sienta sobre la mesa, abre la blusa. Descubiertos los atributos, hace justicia con boca, lengua y manos, continúa recorriendo hacia abajo, suspira profundo. Hasta que el olor a quedado de las barras de pan le hace reaccionar. Norton después de invitarle a cenar y besar su mejilla se había subido a la moto para marcharse. Preparó un granizado de café bien cargado, asombrada del efecto que le provocó. Necesitaba enfriarse, preparará helado de café con chispas de chocolate.

Manejaba ágil, a velocidad alta, a esa hora pocos automóviles circulaban, en breve se estacionaba frente a una casa de puerta blanca, fachada de ladrillos. Césped podado, flores, plantas y un árbol al frente, un vecindario tranquilo, buen nivel económico. Se quitó el casco color negro, pasó los dedos por el pelo, sacó una pequeña botella de loción perfumando del cuello, pecho, cintura. Se mordió un poco los labios, enrojecidos y húmedos quedaron, caminó hasta la puerta. El dedo índice apretó dos veces el timbre, sonaba en forma elegante. Se abrió el batiente, melena castaña con residuos de agua, bata de baño blanca con su inicial bordada. Vivian sonreía después de escanear al atractivo Norton. Realmente lucía más sexy con esos hilos plateados sobre el cabello y la barba, fuerte, su virilidad notoria. Ella se mordió el labio inferior, por su mente pasaban esos placenteros momentos que le proporcionó su amigo. Le invitó a pasar, él se la comía con los ojos, más guapa, favorecida por esas curvas otorgadas al ser adulta. Deseaba tirar de ese cordón, con la bata abierta, aclaró la garganta mientras su imaginación volaba. El le entregó la bolsa de papel, mientras le dejaba saber que tenía antojo de esos bizcochos tan especiales.

Fueron a la cocina, él miró la parte baja de la espalda contorneándose en el caminar descalza hasta la cocina, más sensual que nunca. Preparó la cafetera, colocó los azucarados y cremosos bollos cobre una cesta, en la mesa de madera al centro. Ella preguntó si ya había intentado ver a Nathan a distancia, él asintió, solamente lo vio pasar en el coche. El aroma a café anunciaba estar listo, lo sirvió inclinándose un poco sobre la mesa, para dejarle ver el escote. Él respiró fuerte, dos de azúcar, movió la cucharilla unas cinco veces, luego la metió en su boca, otra vez en la taza, se la dio. Un gran sorbo sin quitarle la vista de encima, ella bebió el suyo sin azúcar, se sentó sobre la mesa, introdujo el dedo índice en la crema batida de una pieza. Lo probó repitió el mismo movimiento, pero chupó más su dedo. Haciendo sonidos de disfrute, la tercera vez con más cantidad, se lo embarró en los atributos. Lo volteó a ver preguntando si quería limpiarle, con la respiración agitada, de pie frente a ella, tiró el cordón. Su tenaz lengua dejó el área limpia, las manos aferradas como tanto le gustaba, besos con danza de lenguas. Explorando el cuello hacia abajo, él le hizo saber lo mucho que le extrañaba, sobre todo cuando continuó más abajo del ombligo. Ella arqueada sobre la madera rectangular, sin duda alguna le hizo saber el gusto que le daba tenerlo ahí. Después cambiaron de turno, Vivian lo volvía loco. Concluyeron el trato, ella recargada sobre la mesa Norton abrazándole por detrás, le entregó la pasión acumulada de varios años. Él estaba enamorado de ella.

Largo tiempo después, sentados en las sillas, tomaron varias tazas de café dos bizcochos cada uno. Planeando como procederían con Nathan, tenían que manejarse con mucha cautela, de un cajón sacó algo que encontró escondido, era evidencia. Comenzaba su turno de vigilante, después de que salían de trabajar los de la zapatera, entonces tendrían tiempo para ponerse al día. Él quería cocinar para ella una pasta en salsa boloñesa, abrirían una botella de vino para brindar por estar juntos. El placer de la venganza, eran almas gemelas, una larga historia les unía…

Vívian había pasado la noche con Nathan en su departamento, salió de madrugada, regresó en un taxi a su casa, a ducharse para recibir a su antiguo amante Norton.

La inspectora Harmony disfrutaba la tercera taza de café, el segundo pan, cuando al abrir un expediente que la habían enviado de otra oficina. Comienza a leer la descripción de los atacantes, uno de ellos perdió la vida, el otro tenía la descripción exacta a la de Tanner. Un justificante dela clínica psiquiátrica que declaraba tener múltiples trastornos, por lo cual debía ser ingresado de por vida con tratamiento. Continuó leyendo, el nombre de la joven era Sue Andersen, no conocía el apellido de Leonard, pero todo coincidía. Al final del archivo estaban las fotografías. Lágrimas brotaron de sus ojos al ver el daño hecho a la chica, con frecuencia tenía acceso a ese tipo de cosas. Pero no dejaba de ser sensible, más conociendo a Leonard quien era un buen hombre. La última imagen era de Tanner, haciendo un gesto de tristeza. Tenía ganas de torturarlo, la cuidadora seguía en el hospital delicada…

Las chicas desayunaban jugo, huevos y tostadas quemadas al estilo Filomena, quien untó queso y les hizo una cara feliz, estaba en las nubes. Bebían la segunda taza de café con leche. Cuando tocan a la puerta, la señora Magda entregaba un ramo de rosas blancas para Nubia. La tarjeta solamente decía «buenos días hermosa» firmaba «tuyo Benedicto Borsetti». Todas suspiraban ante tal romántico detalle.

Borsetti fue el primero en llegar a la fábrica, se detuvo por un pedido de pan recién horneado con Lulú, además de una bolsa de café molido. Había preguntado por el menú para la comida, verduras capeadas, rollos de pescado, sopa. Quizás necesitaría una mesa para dos, le hablaría para confirmar.

Sentada en un cómodo sofá, descalza, con una taza de chocolate caliente con especias. Velas encendidas con buenas intenciones, un mundo sano y en paz para todos. El aroma de cítricos inunda el ambiente, el sonido de la fuente armoniza. Mientras escucho a Sam Smith – I’m Not The Only One, una voz muy varonil. Lugar cálido y confortable acompañado de una taza con pastas dulces, disfruta. Agradezco tu visita al blog.

Respira hondo. Inhala amor y exhala pasión…

Fotografía de Elvira González.
Fotografía de Elvira González.
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Continuará…

#14 Entre la sal…

Por: Elvira González.

Esa noche abrazados piel con piel, entre las caricias posteriores a la entregada alquimia pasión y el amor, fluían las palabras. Ella recostada boca abajo, la parte voluptuosa de su torso sobre el área de sus varoniles pectorales. Los dedos de ella hacían caricias circulares. La cabeza de él sobre la almohada, sus manos se deslizaban entre hombros, parte alta de espalda. Al mismo tiempo dijeron amarse, ella preguntó si consideraba conveniente conocer al agresor de su difunta hermana. Con sus ojos grises, soñadores humedecidos, mencionó sería una dura experiencia pues seguramente tendría ganas de matarlo. Pero el otorgarle perdón en nombre de Sue marcaría una diferencia en su vida. Honrar la forma de ser de su consanguínea era un deber, menor que él pero sabia como una vieja mujer. Con la boca abierta, las gotas saladas salían una tras otra de los expresivas ventanas del alma, color café. Louise lo abrazó, él también, ambos dejaron salir sus emociones. Dormirían juntos, se turnaban los departamentos para tener libertad. Se levantarían temprano, un café con tostadas, mermelada, listos para ir al almuerzo en el club, organizado por Rocco.

Cada uno se esmeró en su arreglo, al llegar la mesa larga, flores, estrellas de mar, velas, colocadas en forma estratégica, al lado de la piscina. Blanco y azul eran los colores que predominaban, en contraste con el verde del pasto. Un lugar elegante, acogedor, especial, el servicio hablaba de la calidad del personal, cuidaban cada detalle. Los canapés, las bebidas circulaban, Rocco nervioso, las chicas distraían a Rose. Usaba un vestido color blanco con algunos bordados de flores azules rodeando el escote, perlas de fantasía en el cuello. Mencionaba lo encantada que estaba con el lugar, un jardín bien cuidado lleno de flores de diferentes colores. Dirigiéndose a Borsetti preguntó si le gustaba el club, quien respondió sería el escenario ideal para una boda. Si se casara otra vez lo haría ahí, algo íntimo, solamente los más cercanos, una ceremonia por amor no necesita convertirse en un espectáculo. Exactamente lo que le ocurrió al contraer nupcias con Gretta su ex mujer. Al final fue una fiesta tan grande con gente importante y no realmente con quienes le importan a uno. Suspiró, se sintió aliviado al decirlo, por primera vez lo comentaba en voz alta. Ahora su vida la percibía en paz, le hizo saber lo confortable que le resultaba su compañía, era claro, habían formado una familia, sin realmente serlo. Brindis para agradecer que la invitación, Nubia lo observaba, cada vez le gustaba más.

Leonard se había levantado junto con Tato, dijeron ir al baño, pero en realidad acudieron a la cocina con Rocco para ayudar con sus planes. En ese momento Louise le comenta a Tessa que ha decidido hacerle una propuesta de matrimonio a Leonard. Sorprendida, le recuerda que siempre huía del compromiso, de pronto, los caballeros se levantan voló una pelota de golf, fueron a ver de quien era. Entonces las chicas se acercaron, Louise repitió le pediría la mano a su amado, expresiones de emoción, no lo podían creer. La animaron a hacerlo, le platicó lo del perdón para el agresor de su difunta hermana, eso las conmovió. La ayudarían a planear como hacerlo, algo lindo, íntimo, él era muy reservado. Se abrazaron, Rose les confesó que si Rocco no se lo proponía en poco tiempo, ella se lanzaría, inspirada en el valor de Louisa. En forma simpática Filomena les enseñaba su anillo de migajón quemado, siempre era una opción irresistible. La sonrisa de su rostro dejaba ver la noche mágica que le brindó Filibert. Risas, brindaron por la complicidad. Louisa, dijo «una tuerca», más risas. «Siempre le ha gustado reparar cosas, a veces bromea diciendo me falta un tornillo, un tornillo no se cae si tiene puesta la tuerca». Otro sorbo de vino blanco espumoso. Se miraron, las ideas brotaron, eso era fenomenal, continuaron platicando.

En la cocina, Rocco con el chef quien estaba terminando de retirar los camarones de los aguacates, pues el nervioso novio quería colocar personalmente el anillo. Pero no se acordó de poner una marca, como acordaron, el resultado, el anillo le podía tocar a cualquiera. Preparados con una salsa de yogur con eneldo, eran una forma original y deliciosa de sorprender a su amada, le encantaban. Tato y Leonard, se miraron conteniendo las carcajadas hasta que fue imposible, se lavaron las manos. Utilizando la paciencia, pues había que tener cuidado de no estropear el platillo. Tato haciendo la broma dijo «quien encuentre el anillo será el próximo en casarse», lo que provocó más risas. Con la agilidad en sus dedos, Leonard encontró el hermoso brillante, estaba clavado en el centro del fruto verde. Lo miraron inclinando la cabeza, asintiendo, él mencionó que si se casaría con Louise, ya pensaba en ello.

Regresaron a la mesa, las damas juntas y los caballeros asomados al campo de golf. Rocco se sentó junto a Rose le besó en los labios, Tato fue por los demás. Llevaron a la mesa los platos con los aguacates rellenos de camarones, sobre una cama de lechugas. La presentación incluía una galleta salada larga salpicada de parmesano insertada como si fuese una bandera. Un detalle que agradó a todos, al primer bocado los sonidos de los paladares seducidos eran inevitables. Rose de pronto escucha es sonido que parecía una piedra, disimulando metió la cuchara para sacar eso. No quería incomodar con una queja, para su sorpresa era una joya. En voz alta dijo «¿qué es esto?» levantó la vista, Rocco sobre una rodilla «cásate conmigo», tantos nervios tenía, había olvidado como planeo hacer la propuesta. Rose lo tomó de la camisa le plantó un beso en los labios, estaba tan emocionada dijo si, varias veces. Se levantó, ella también, un abrazo otro beso, brindaron por el compromiso de amor. Más tarde, después de quedar derretidos con el postre de capas de helado vainilla, café, nueces con caramelo, chocolate, la música invitaba a mover las caderas. Junto al azul de la piscina, velas encendidas. Las horas pasaron.

Nubia entre los brazos de Benedicto se sentía protegida, lo que indicaba un gran avance en su recuperación. Él estaba consciente debía ir con calma, ella marcaría el ritmo de la relación. Cada día le veía más hermosa y no solo por fuera, era una mujer con una fortaleza interior impresionante, integra, noble, además de su creatividad. Admiraba tantas cualidades, nunca pensó sentirse así de enamorado, ella le hacía sentir el corazón agitado, a la vez era su remanso de paz. Mejilla con mejilla, respiraban el perfume y la loción, suspiros de provocación estimulaban los sentidos.

Hanna con Hanibal recorrían la pista, vueltas y vueltas Filibert le daba a su Filomena, Tessa sacudia el esqueleto de Tato, Leonard se derretía en la mirada de Louise. Los recién comprometidos Rose no dejaba de besar a Rocco, tendrían una noche inolvidable. El atardecer de mágicos colores los sorprendió con esa vista al campo de golf, llegaba la hora de regresar a casa. Cada pareja tendría caricias que compartir. Un último brindis, agradeciendo al anfitrión. Se repartieron en lo coches, mañosamente dejaron que Nubia regresara a solas con Benedicto, tendrían un poco de privacidad.

Camino de regreso, Borsetti le platicaba a Nubia sobre la anécdota del anillo perdido entre los aguacates, ambos reían. Le hizo saber lo mucho que disfrutó haber bailado con él, recordaba aquella noche, la cena, el baile, ese beso. Hasta que la voz se le quebró, comenzaron las imágenes de su agresor, una tras otra en su mente. Ya habían llegado, estacionó el automóvil, preguntó si le podía abrazar, asintió. Lloró en su hombro un largo rato, él acariciaba su cabello. Sacó su pañuelo blanco con la inicial bordada en azul, le secaba las gotas de agua salada, pidió lo conservara. Le besó el dorso de ambas manos, le acompañaría hasta la puerta del departamento. Un beso en las mejillas y la frente recibió ella, con tal ternura que la conmovió.

La luna se asomaba, un día encantador provocaría un descanso mejor. Excepto para Nathan, un día lleno tensión, terribles noticias. Regresó a su apartamento donde su sensual amante Vívian, después de esculcar en sus cajones. Estaba más ardiente que nunca, maratón de manoseos, lengua atrevida, boca de aspiradora, voluptuosos atributos moviéndose al vaivén de las caderas. Sus varoniles músculos bien ejercitados, cayó rendido, cansado, dormidos se quedaron. Pero su conciencia algunas cosas ocultaba, en pesadillas se manifestaban esos oscuros detalles…

La inspectora Harmony comenzaba la semana apenas amaneciendo, ya estaba sentada tras su escritorio una taza de café con un bizcocho hecho por Lulú. Estudiaba el caso de aquel brutal ataque en la playa, una joven con dos hombres besos consensuados. Cuando ella claramente ya no quería seguir, tomaron por la fuerza lo que se les negaba, múltiples coincidencias con la muerte de Sue. Esa mirada de Leonard al hablar de su hermana, expresaba como la quería, que impotencia sentía. Los gemelos, Tanner y Nathan algo muy turbio había tras los ingresos a diferentes clínicas psiquiátricas…

Sentada en un cojín cuadrado de meditación, descalza, con una taza de espumoso capuchino. Enciendo velas una tras otra, los buenos deseos nunca salen sobrando. Mientras escucho Rhythmic Tribal Sounds / Earth Song/ Mei-lan and Ali Pervez Mehdi me parecen impresionantes. Así te doy la bienvenida, cómodo sofá, una taza de aromático, algo dulce, disfruta. Gracias por tu visita al blog.

Respira hondo. Inhala paz y exhala gratitud…

Fotgrafía de Elvira González.
Fotografía de Elvira González.
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Continuará…

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