#5 La banca en el parque…

Por: Elvira González.

Listones de seda, adornando, enmarcando, provocando, encajes, femenino gusto, finos hilos, ensartar, dedales protegen sensibles yemas de los dedos, precisión, agujas, carretes enteros, rosas, violetas, mauve, carmín, bermellón, azul profundo, azul turquesa, azul cielo, telas fondo blanco, lienzo, libertad o libertinaje, trazos en la tela o trazos en la suave piel, telas volando, telas rasgadas, mojadas, deslizamientos, movimientos sutiles, acoplando, permitiendo envolviendo, mágicamente seduciendo, al pasar la página del libro, aprendizaje intensivo, dejando atrás, sublime inocencia, lentamente, sublime tentación, cura para el dolor, huele a clavos de olor, canela ardiente, chimenea por encender, cadencia, danza de flamas, corazones intervenir.

Mesa redonda, sólida madera, entre colores de listones, carretes hilos tensando, ensartados, como un ritual atravesaban las telas sin parar, creando figuras, estilizados paisajes, flores, más flores, las manos bordando, bocas hablando, de besos, amor, caricias y pasión conversando, una clase doble, talentos propios de una señorita, otros propios más de una cortesana, elegante, discreta, saber esconder secretos íntimos, sin exceder, permitirse experimentar, vivir, sentir. Cocó le resolvía todas sus inquietudes a Amatista, se encontraba muy emocionada, pues recibiría la visita de Philippe, apuesto, elegante, caballero con modales, había besado su rojo listón antes de entregárselo, acariciando su mano, la forma en que la miraba, quería estar entre sus brazos, sentir sus manos, esos labios, le gustaba su olor, hablaba con elocuencia, cuidaba a las personas que trabajaban con él, a los caballos, siempre le parecieron fascinantes, se había expresado dulcemente de su madre y la hermana, entre otras cosas positivas que denotaba tener. Confesó haber besado a un pretendiente que tuvo tiempo atrás, un beso, dos, pero al tercero el abrió la boca, un avorazado, ella se asusto, sintió un baño de babas, su maestra, no pudo evitar sonreír un poco ante tal anécdota, entonces, le explicó, «las lenguas se saludan, suavemente primero, para bailar juntas después, es muy agradable, pero el hombre debe saber tratarte, te gustará, provocan otras sensaciones, con el adecuado las descubrirás», el rostro de la joven se ruborizó, una ágil imaginación le acompañaba. También le comentó del profesor de piano, que le había rozado el dorso de la mano, un poco el brazo, le hablaba muy cerca del oído, «Patrick le parecía atractivo, aunque le gustaba más Philippe», «me parece mejor partido Philippe, del profesor no tengo muy buenas referencias», la joven tomó nota, Cocó respiró profundo, se sintió aliviada. Le recomendó continuar leyendo el libro rojo, de la novela, le sería de gran utilidad la detallada descripción que daban de los besos, seguirían las clases.

Natalie, rompió en llanto mientras hablaba con Carol, por nada del mundo quería que su niña se casara con un hombre al que no amara, sabía en propia carne, lo difícil que se tornaría su vida, lloraba desde el alma, su amiga le abrazó, entre sollozos dijo «a veces quiero confesar ese secreto, el cual llevo cosido en mis entrañas, eres la única persona a quien se lo he platicado, me quema por dentro, mi hija»… «¡Noo! querida amiga, todavía no es el momento, debes guardarlo, tranquila», otro fuerte abrazo, eran como hermanas, la comprendía, estaría más pendiente de ella, las clases de bordado resultarían terapia para madre e hija. Las campanadas de los relojes que estaban a la venta, anunciaban el tiempo perfecto para regresar a la casa, Cocó ya tenía empacados los artículos, se los entregó junto con la lista, Amatista salió a avisarle al señor Clark, quien se encontraba sentado, con un vaso de limonada, leyendo, en una cómoda banca que había colocado junto a la fachada del local, al notar la pieza de hermosa madera, la joven de preguntó a Cocó si estaba a la venta, la respuesta fue afirmativa, pero le advirtió, era importante conociera la leyenda tras la banca, lo cual le contaría al día siguiente, esa era solo la muestra, se venderían sobre pedido, se quedaron sorprendidos, hasta el gentil caballero, quien pasó un tiempo disfrutando de ella, «me gustaría encargar una», pensó. Las cuatro mujeres con cariño, se abrazaron al despedirse, el señor Clark les agradeció, era encantador.

Cuando regresaron a la mansión, la nana, salió a recibirles, quería ayudar a cargar las cosas, pero el caballero, le insistió, él personalmente llevó todo a la cocina, saludó a la cocinera, esperó a la señora para recibir indicaciones, quien le indicó podía tomar un descanso, la señora Fran le llevaría la comida a su pequeña casa, se localizaba dentro del terreno, las ventanas de las habitaciones de ambos coincidían una frente a la otra, Clark se dedicaba veinticuatro horas a resguardar a la señora, cualquier cosa que se le ofreciera, ella lo valoraba, por esa razón le cuidaba tanto.

La comida estaba lista, la mesa con un mantel blanco sencillo, caldo de carne con verduras, arroz, pescado con papas al horno, algunas cebollas caramelizadas, romero con limón bañaban el platillo, agua fresca, esperarían a la visita para degustar los dulces, debía cambiarse el vestido, retocar el peinado, su madre le autorizó un toque de colorete, brillo en los labios, perfume, las referencias de Philippe eran muy buenas eso la tranquilizaba, su niña parecía entusiasmada. Terminaron de comer, Natalie le pidió a Fran se sentara con ella unos minutos, para recibir informes de Roger, quien después de dormir un rato salió a encontrarse con un proveedor, dejó indicado que avisaran a la señora, regresaría tarde, «cena de negocios importante».

La madre fue a ver a su hija, lucía un vestido azul cielo, con encaje blanco toda la orilla, enmarcando el escote, discreto, coqueto, a la vez insinuaba ligeramente, el cabello recogido, pero con unos rizos deslizándose por la nuca, tenían cierto sutil movimiento, le colocó una pequeña peineta con unas perlas discretas arriba de los colgantes ondulados, usó con discreción el brillo en los labios, aunque primero los había coloreado un poco con una frambuesa, lucía hermosa, sensual inocencia. Había mojado una delicada borla de algodón, con perfume florar, introduciéndole en medio del escote, por dentro, donde se ceñía para resaltar sus bondades.

El tic tac del reloj sobre la chimenea, de la sala donde se llevaría a cabo la cita anunciaba faltaba poco tiempo, apareció Clark, sugirió encender la chimenea el aire fuera se había tornado frío, la temperatura parecía comenzar a descender, resultaría más acogedor, sugirió, accedieron. Sobre la mesa con un mantel color beige, servilletas en juego, la vajilla de fondo blanco, con unas delicadas flores en azul y beige, filos dorados, platos coordinados, con bocadillos de pepino con queso, volovanes, rellenos de paté, pastas con azúcar cristalizada, pequeños cuadros de pastel de chocolate con nueces encima, servicio de té, negro con leche, tisana de arándanos, pétalos de rosa, manzanas rojas, cubos de azúcar, una elegante jarra de fino cristal, agua con rodajas de naranjas, la chimenea encendida, justo a tiempo las flamas comenzaban a arder, más puntual no podía ser, se anunció su llegada, con las manos ocupadas, se quitó el sombreo ante las damas, entregó una lata de chocolates de exquisita calidad, el empaque pintado a mano, un hermoso paisaje otoñal, un ramo de flores en tonos rosas a rojos, como sacados de una paleta de pintor, con un lazo color bermellón, del que colgaba un hermoso trozo de amatista, tallado de forma peculiar, como un corazón, ligeramente imperfecto. Ella sonrió, la madre encantada con los chocolates, algunos rellenos de licores, advirtió, una novedad que encontró en la tienda de Cocó mencionó.

Natalie se sentó con ellos unos minutos, bebió una taza de té, repentinamente, Fran le pidió su opinión para algo, era una clave para dar tiempo a solas, que la plática entre ellos fluyera en forma más natural, él le pidió permiso de sentarse junto a ella para explicarle la razón del imperfecto corazón de su piedra, ella sonrió, nerviosa, lo tenía en las manos, él tomó el corazón y una de sus manos, acercándose un poco más «Améthyste, me robaste el corazón el primer día que te vi, este es como el mío, con sus imperfecciones, pero sólido, honesto, lleno de dulzura y amor, por eso te lo entrego, mis intenciones son serias, soy claro, dejar de pensarte no puedo», ella suspiró, se sintió muy acalorada, estaban tan cerca, él le rozó la mejilla con el dedo índice, la miraba derretido de amor, rozó su labio inferior con el pulgar, nariz con nariz se encontraban, sus corazones acelerados, sin pensarlo, ella se muerde el labio inferior, con esa caricia en el labio se le estremeció el alma, sus labios comenzaron a tocarse, se escuchó el caminar de la madre, que aclaraba la garganta, separados de inmediato, con los labios pegados a las tazas mojados por la infusión.

Sentada en la pelota de pilates, descalza, con una taza de tisana de guayabas, limón, naranja con arándanos, delicioso sabor que fortalece el sistema respiratorio, con un aroma irresistible, escuchando a Indila – Love Story, con gusto recibo tu valiosa visita al blog, la cual sabes que agradezco, tu sillón junto una aromática taza te esperan.

Respira. Inhala con ilusión y exhala tu deseo concedido…

Fotografía de Elvira González.
Fotografía cortesía del Chef Satendra (Síguelo en Instagram @chef_satendra)
Fotografía de Elvira González.
Fotografía de Elvira González.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Continuará…

Publicado por elvira797mx

Estimados lectores... Bienvenidos a has-sent-i-do-que.blog Este es un espacio dónde espero se sientan cómodos leyendo, pues yo disfruto y aprendo escribiendo lo que siento y pienso... Gracias

34 comentarios sobre “#5 La banca en el parque…

  1. Buenos días Elvira, me ha encantado este momento de lectura donde parecía trasladarme a otro tiempo, a una prosperidad que existió y que en cierta forma, aún perdura. Me encantó el bocadillo de pepino con queso, entre tanta excelencia y corsé me pareció de lo más fresco. Un relato romántico que, seguramente habla mucho sobre ti y tu manera de entender la vida, sustentada en un modelo de belleza y educación basada en el respeto, en una cierta estética, que hoy, ya no existe. Aunque en las más tribales existencias sigue la base, la jerarquía y el fundamento de dar lo mejor de uno, de la casa de uno, que, estando lejos quizá de una comprensión evolucionada hacia la sempiterna liberación, sea femenina, sexista, racista o cultural, sigue siendo liberación que, una vez conseguida, no se sabe ni se entiende. El papel masculino, -harto difícil- es siempre aceptado mientras solucione problemas y ofrezca fuerza e inteligencia practica, algo más difícil entre nosotras, que por cuestiones puramente biológicas, somos más frágiles y sensibles.
    En fin, otro día puede que siga con este pensamiento que me ha aparecido aquí ahora y así expreso porque no acostumbro a pensar dos veces la misma cosa.
    Como te dije, tu relato lleno de matices y exquisiteces nos lleva a otro lugar/tiempo donde los modales regios, sobrios imperaban en cualquier familia que se precie. Una maravilla para degustar con este café también exquisito.
    Gracias por tanto.
    Un abrazo muy grande. ✨✨

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    1. Querida Diana, preparándome para dormir,
      afortunada que soy, me asomé al ver que tenía comentario tuyo, he sonreído. Me honras con tus palabras, las cuales valoro y agradezco de todo corazón. Me hace sentir feliz que sea de tu agrado, que disfrutes los detalles, tus palabras me permiten ver la percepción, con una perspectiva fuera de la mía, lo cual es muy reconfortante.
      Sin más que decirte, encantada por tu forma de expresar tus pensamientos, agradecida otra vez.
      Un abrazo muy grande y fuerte.
      Lindo día, disfruta tu café.

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      1. Gracias Elvira. Así como brotan, las planto (las palabras).
        Lo hago desde mi punto de lectora, y además así, con una mirada exenta de crítica, al contrario, con la sensación real y el pequeño viaje al que es sometida la mente en su imaginación, quizá un poco diferente .. tú sabes sobre el texto poético .. y la vida.
        Besos y buenas noches para ti. ✨✨

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      1. Pendant que tu vas dormir, montant à bord de ce large triangle au parfum de poivre, je vais peindre, les yeux enchantés par les couleurs que j’en dégage et quand tu te réveilleras je serais prê à aller me coucher…
        Alain

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      2. Bonsoir je pense que pour toi il sera vers deux heures du matin, merci pour ton gentil commentaire Alain. Je’ espére que la journée est splendide et pleine de poésie.
        Prend bien soin de toi.
        Elvira

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