#13 Más que una expresión…

Por: Elvira González.

El azúcar sobre la mantequilla derretida, en combinación con la seductora mezcla de canela, cardamomo, jengibre, anís, en esas esferas, que al explotar en la boca la inundaban con la delicada crema pastelera, la cual tenía una infusión de vainillla, a fuego lento, con pasión, mientras la movía cadenciosamente con el globo batidor para después hacer una fusión con los demás ingredientes, quedando una textura percibida como algo simplemente irresistible, por fuera crujiente por dentro cremoso, una combinación que logró sorprender los sentido de Madeline, por eso Amal los llamó “bocados de tentación” o “pecados”, acaso sería que al crearlos no dejaba de pensar en ella, o tal vez, solamente se inspiró, lo importante es el resultado, sacó unas fotografías usando las especias para ambientar la el plato la mesa. Perceptivo como era, el abrazo que le dio a ella fue lleno de contención, sabía que algo fuerte le había ocurrido, ella le agradeció, el olor a las esperas dorándose interrumpió ese momento, pero la dulce experiencia en su boca, la animó, comió algunos más junto al delicioso café recién molido, tal parecía que el chef de noble corazón presentía algo, una terapia de dulces pruebas amortiguaría el malestar de la curvilínea colega, la cual le estaba capturando el corazón cada día más. Sonriendo al ver como estaba disfrutando, le advirtió, que estaban por salir del horno otras pero rellenas de chocolate amargo, ella abrió los ojos, levantando las cejas, después de reír un poco, aceptó probar ese experimento, pero que debía parar de comer, le recordó que debían asistir a la inauguración del nuevo restaurante de comida italiana, en el centro de la ciudad, acordaron a que hora se irían, le apretó de brazo como un gesto de aprecio, diciendo, “no olvides llevarle a Perkins una buena dotación de pecados”.

Caminó a su oficina, despacio, con la cabeza inclinada hacia abajo, se sentía como fuera de su cuerpo, apenas dentro, se sentó junto al escritorio, recargando los codos en la madera, las palmas de sus manos cubrían su rostro, las gotas de sal comenzaron a brotar, por la mente, le pasaban tantas imágenes, escuchaba las voces de los que creía sus padres, muy vagamente, algunos recuerdos de su abuelos, imaginaba a su madre encontrándose a escondidas a su padre, con su acento británico, suspiró al imaginarles felices, secando sus ojos, en un momento la vida que tenía, ya no la creía propia, al tomar una botella con agua para servirla en un vaso, tal cual una película la vívida imagen de Amal y ella, ahí en ese escritorio, arrancándose la ropa, casi olía la loción de él, mientras recorría sus atributos, haciendo que sintiera, sin pensar, como ella se lo pidió, por otro lado, repasaba cada palabra del audio que su querido Nick le envió, tenía clavada el alma al saberle piel con piel con Loretta, aún no lo asimilaba. Pero estaba considerando el tener una conversación con él, antes de salir, le dijo que la amaba, lo cual no sabía si creer o no, respiró profundo, para intentar aquietar su mente, se colocó los audífonos, para escuchar Adagio (Albinoni) siempre la calmaba, debía enviar una reseña pendiente, por fin logró escribir.

Nick en el consultorio, atendiendo un paciente tras otro, pero con el desánimo por dentro, tanto así, que al atender a la señora Jules, a quien conocía años atrás, le preguntó si la mujer a quien pertenecía su corazón se lo había roto, él sorprendido, la miró, asintiendo. Entonces, ella le contó que cuando era soltera, tenía muchos pretendientes, era coqueta, salía con su esposo, pero para ella en ese entonces Ron, era solo un pasatiempo, Nick abrió los ojos atónito, Jules soltó una risa pícara, para continuar con su historia, “no te espantes, Ron se enamoró primero, un día tuvimos una pelea, al final por un mal entendido, pero yo me enojé tanto, que la verdad, pues me di permiso de disfrutar con uno de mis colegas, quien ya me había declarado su amor formalmente, al final, se lo conté a Ron, lo cual claro le hizo sufrir, pero al final comprendió que ese acto tenía por motor, el dolor que tenía clavado en el pecho, fue muy paciente, con tal dedicación que aún continúo enamorada de él, te lo platico para que seas más inteligente que Madeline, por lo que me cuentas, nos parecemos un poco”, “nunca imaginé que me contaría algo así, gracias señora Jules, tomaré en cuenta sus consejos”, la consulta fue cortesía de la casa.

Esterilizó el material de trabajo, apagó la computadora, el difusor con el aroma a cítricos, cerró el consultorio, en la tarde no atendería a nadie, rumbo al restaurante de Franco con quien acordó verse, le llamó para avisarle que estaba en camino, al llegar a la calle donde estaba el lugar de su amigo, cuando se estaba estacionando, la música fuerte, le hizo voltear, justo en frente, estaban inaugurando un restaurante del mismo tipo de comida, lo cual no le parecía muy justo. Pero eso dejó de importarle al ver descender de un coche a Madeline, quien lucía despampanante, acompañada de un hombre alto, fuerte, moreno, varonil, alguien que no pasaba desapercibido, el cual traía una cámara en la mano y se le acercaba mucho a su amada, se quedó inmóvil, en ese momento dedujo que era el chef con el que estaba colaborando, a quien ella mencionaba con frecuencia, los observó entrar. Él se bajó de su coche, para entrar a buscar a Franco, ya lo estaba esperando, le solicitó sentarse en una de las mesas de la pequeña terraza de afuera, así lo hicieron.

Extrañado Franco le cuestionó por su comportamiento, Nick le contó todo con detalle, desde la cita de Loretta, la rivalidad que hay entre ella y Madeline, hasta que la acababa de ver entrar a su competencia, por lo cual él estaba tranquilo, “por mi que la calle se llene de restaurantes de comida italiana, así será como una pequeña parte de Italia, la luz brilla para todos, conozco al dueño ¿quieres ir a ver a amada con su colega? seguramente está por trabajo, ten calma, desde aquí la verás salir y por favor te recomiendo que no conviertas esto en un teatro del drama”, respiró profundo, “entiendo mi amigo, tienes razón, es que por lo visto, ella cree que yo estuve con tu Lore”, “vamos a hacer algo, tal vez, un poco arriesgado, llamó a mi Loretta, que por cierto me encanta, tan salvaje mmm, que es, quizás estamos iniciando una relación, todo gracias a esa rivalidad, ja,ja,ja, volviendo al punto, le pido que venga, cuando salga tu Made con su colega, te acercas a saludar, tranquilo, para que vea que Loretta está conmigo, me presentas, pues no me conoce, si hace falta emborrachamos al chef, para que confiese, ja,ja,ja, ¿qué diría? ja,ja, estoy contigo”, “trato hecho Franco, gracias amigo”, les llevaron unas copas de vino, pasta al pesto con parmesano, crujiente pan recién hecho, la mantequilla con un toque de ajo, jamón serrano, aceitunas.

Un rato después llegó Loretta, saludó a Nick como a un buen amigo, se sentó junto a Franco, se besaron en los labios, él la abrazó, al besarle la mejilla le explicó de forma breve lo que había ocurrido; otra copa de vino llegó a la mesa. Al ver como estaban sentados era bastante obvio deducir quienes se encontraban muy involucrados sentimentalmente, claro que con los ojos de una mujer enojada, la imagen podía verse distorsionada…

Madeline y Amal hacían su trabajo en la inauguración, el dueño estaba encantado con ella, no la soltaba, él sacaba fotografías, sin quitarle la mirada de encima…

Sentada en un taburete, descalza, con dos tazas de café, claro que te dejo una junto al cómodo sillón, escucho 2CELOS “Back to the Roots”, agradezco tu visita al blog.

Respira hondo. Inhala de corazón y exhala con pasión…

Fotografía de Elvira González.
Fotografía de Elvira González.
Fotografía cortesía del Chef Satendra.
Fotografía cortesía del Chef Satendra. (Síguelo en Instagram @chef_satendra).

Continuará…

Publicado por elvira797mx

Estimados lectores... Bienvenidos a has-sent-i-do-que.blog Este es un espacio dónde espero se sientan cómodos leyendo, pues yo disfruto y aprendo escribiendo lo que siento y pienso... Gracias

33 comentarios sobre “#13 Más que una expresión…

  1. Qué delicia! Imágenes evocadoras, sentidos despiertos y la historia de Amal .. precioso ! Madeleine y sus dudas .. el hecho de justificarse en su acción lleva en sí impreso su carácter! Pero en sí la duda .. ¿quien la quisiera? Oh, no. Ese es el auténtico quid”.
    Genial, Elvira!
    Un beso ✨

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    1. Querida DIana, muchas gracias por tus palabras, como el que espera el siguiente capítulo, yo espero tus comentarios…
      Totalmente de acuerdo contigo, “en su justificada acción”…
      “Ese es el auténtico quid”
      Me hace feliz sea de tu agrado.
      Siempre te digo casi lo mismo, ja,ja,ja…
      Es la verdad.
      Un gran abrazo y otro.
      Cuídate bien por favor y pórtate mal.

      Le gusta a 1 persona

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