#29 Atrapada o en libertad…

Por: Elvira González.

Despertó exaltada, esa pesadilla recurrente, fue a lavarse la cara, su imagen en el espejo lucía desencajada, en esta ocasión había resultado más aterrador que nunca, el frío lo percibió hasta con los huesos, suspiro profundo, “esto ya se acabó no puedo seguir con tales torturas nocturnas”, pensó, tomo su bolso de mano y en pijama, bajó, se encontró a Pancracio, en su cojín, dormido, se dirigió a la cocina, Flora ya estaba exprimiendo frescas naranjas, aunque todavía sentía el sabor de la pasta de dientes en la boca deseaba como nunca beber el dulce sabor del jugo de naranja, el aroma le resultaba tan relajante, siempre jugaba con las cáscaras las torcía para sacar esa esencia, la cual frotaba en sus muñecas, respiraba profundo, “buenos días” dijeron al mismo tiempo, “que rico Flora, como me consiente, es tan linda conmigo”, ella sonrió, Jess tocó su hombro con la mano agradeciendo le había preparado huevos fritos con crujientes rebanadas de tocino, pan francés y café, “señorita usted alegra mi trabajo”, se sentó a desayunar, “gracias Flora”, “por cierto necesito pedirle un gran favor, que me consiga un té que venden en el mercado, aquí tengo escrito el nombre, es que solo lo venden ahí, lo toma mi mamá y no lo ha conseguido”, “claro que que si señorita, solo que me voy a tardar un rato, ese mercado se encuentra un poco lejos”, “claro Flora, entiendo, yo la espero, si quiere cuando acabe de lavar los trastes, voy rápido a bañarme, viene el veterinario por Pancracio, se lo va a llevar, es mejor que lo atienda en la clínica”, le dejó dinero extra por si se le ofrecía algo.

Camino con buen paso, se detuvo un momento a darle el medicamento a su perro, subió corriendo las escaleras, debía apresurarse, le envió un mensaje a su cerrajero a quien conocía años atrás, el señor Camilo, ya había acordado la hora con Gabriel, quien se llevaría a su querida mascota por un par de días, entró en la habitación, tenía su ropa lista, se metió a la ducha, se sentía nerviosa, al salir del baño se vistió rápidamente, se peinó, se pintó los labios, solo usaba unos aretes, bajó a ver a Flora a quien se encontró en la sala, “ya me voy por su encargo”, “gracias Flora, por favor me habla cuando venga para acá”, “con gusto”, subió a guardar lo que le faltaba de sus cosas, todo entró en una bolsa, revisó, ya no dejaba nada en la habitación, fue al coche metió lo que le faltaba al coche, la laptop también. De pronto sonó su celular era el señor Camilo, fue a abrirle, entraron, lo llevo directo a la parte de arriba, caminaron por el pasillo, le indicó cual era la puerta, comenzó a trabajar, comentaron que sentían frío, parecía salir por debajo de la puerta, “además hay un olor raro, ¿lo percibe?, “si algo”, en eso, le llamó Gabriel, se encontraba afuera listo para llevarse a Pancracio, “señor Camilo, en un momento regreso, “no se preocupe, me voy a tardar un poco es una cerradura peculiar”, bajó corriendo, recibió al conocido de Vincent, Pancracio lo recibió con cariño, así que sin problema se lo llevó, respiró profundo. Subió otra vez, sin correr, por su cabeza pasaban algunas de las imágenes de la pesadilla, se tranquilizó al ver al señor, “que bien que no estoy sola”, la puerta seguía cerrada, “esta cerradura es poco común, voy a sacarle el molde para hacerle una llave, no quiere usted que se vea que la forzamos así es como procederé, ¡listo! tengo el molde ahora regreso señorita”, “si señor Camilo por favor me habla cuando se encuentre afuera”, lo acompañó.

En ese momento sabía que se encontraba totalmente sola en la mansión, se quedó sentada en una silla del jardín, comenzó a revisar sus correos desde el celular, Karl llegaba al día siguiente, sintió algo raro en el estómago, su intuición se estaba agudizando cada vez más, respiró profundo, tenía un correo de An, quien le daba la noticia de haber vendido la casa a un vecino, con todo y los muebles, estaba feliz, Harry y ella habían conseguido comprar el departamento que se encontraba arriba de la cafetería, tenía dos recamaras, dos baños, sala comedor, una cocina amplia, dos lugares para guardar coches, de esa forma empezarían una nueva vida juntos, lo cual de verdad que le dio mucho gusto, le respondió en forma breve, aclarando que después le escribiría con calma para platicar. Pensó cómo se conocieron An y ella, estaba casada con Fu, amigo de Karl, ahora ya no estaba con Chong y ella terminaría formalmente con Darking al día siguiente.”Que vueltas da la vida, mi querido Vincent, después de años de conocerlo, no ver con claridad mis sentimientos por él, me da tanta paz, me conoce más de lo que yo misma creo conocerme, cómo me hace sentir”, suspiró, “Karl me sedujo, con ese aire de misterio, pero me estaba manipulando, parecía que con él terminaría atrapada en una jaula de oro, pero sin libertad, por lo visto a sufrido, pero algo no esta bien con él”, sonó su celular, era su mamá, quien le informaba que su papá saldría al día siguiente del hospital, los resultados de la biopsia eran negativos, le expresó su alegría, “mamá ya no me voy a casar con Karl, mañana regresa de viaje y voy a devolverle el anillo, ya te platicaré con calma”, “hija esa noticia la verdad me tranquiliza, tanta diferencia de edad, está muy vivido, ¡qué pasó con Vin? “Vincent y yo ya estamos juntos”, “esa noticia es una excelente noticia”, “mamá tengo que colgar, tengo una llamada”, “está bien”. Era el señor Camilo, fue a abrir la puerta, entraron directo, subieron, al llegar a la puerta, introdujo la llave, “si quedó”, entró la llamada de Flora quien le hizo saber que llegaría pronto, “gracias señor Camilo”, le pagó con una propina extra, lo acompaño a la salida.

Regresó a sentarse a la silla de madera en el jardín, cerró los ojos un momento, inhalo y exhalo, unas tres veces, no se podía arriesgar a abrir la puerta, la gentil señora estaba por llegar, “hoy no pienso dormir aquí, vendré mañana muy temprano, para abrir la puerta, necesito saber que misterio oculta, además el señor Camilo también sintió el aire frío que sale por debajo, eso es muy extraño, eso ha estado presente en mi sueño, además ese olor”, hablaba en voz baja, entró la señora Flora, un poco acalorada, “señorita Jess, si le conseguí el té para su mamá”, “vamos a la cocina para que beba agua, muchas gracias, es usted muy amable”, ya en la cocina le sirvió un vaso con agua, se lo dio, ella tomó un poco también, “Flora la veo mañana temprano, ya regresa el señor de viaje”, “hasta mañana”, se subió a su coche, cuando estuvo fuera, le llamó a Vincent, “amor voy para allá, “si yo también, vine a recibir muebles a mi casa”, respiró profundo, por su cabeza pasaron tantas cosas, extrañaba a Vincent, era una mezcla de tranquilidad y amor con pasión.

Llegaron casi al mismo tiempo al departamento de Jess, al verse se abrazaron como si hubiesen pasado meses sin tener contacto, él tomó su rostro con las dos manos, la acariciaba, preguntándole cómo se sentía, ella le expresó su mezcla de estrés y ansiedad, le platicó que a Pancracio se encontraba con Gabriel, él la dejó que se desahogara, mientras la escuchaba con atención, cuando le contó lo de la puerta, él le preguntó si lo creía realmente necesario, en ese momento, la tomó de la mano se sentaron en la sala, ella comenzó a llorar, él la abrazó primero, luego la calmó, entonces le contó de las pesadillas que había tenido, cada vez más fuertes, de una forma cariñosa le dijo que sabía que podría platicarle cualquier cosa, la abrazó nuevamente, él con el dedo índice acarició su nariz, se levantó para servirle agua, le llevó el vaso, ella lo bebió por completo, después de abrazarla nuevamente, la besó en los labios, comenzó con suaves roces, fueron subiendo la intensidad, con la lengua delineó su labio inferior, se lo mordió suavemente, pero en forma muy provocativa, besos con lenguas jugando, mutuamente comenzaron a desabrochar blusa y camisa, rozando con las yemas de los dedos desde el cuello, los hombros, luego él la recorrió con besos, desprendiéndola del encaje se sostenía la belleza de sus atributos, se aseguró de hacer que sintiera lo mucho que le gustaban, ella se mordía el labio, lo acariciaba despeinando su cabello, luego ella disfrutó sus pectorales bien trabajados pero sin exagerar, entrelazaron los dedos de sus manos, le besó las manos, después, de rodillas le subió la amplia falda que traía, las manos de él acariciaban haciendo un recorrido que le provocaba que la piel se le erizara, le sacó la prenda, continuó trazando la ruta con los labios, la lengua y sutiles mordiscos, que la estremecían cada vez más, hasta quitarle el encaje que le quedaba, ella sentía que tocaba el cielo, después se besaron con mucha pasión, labios que parecían no quererse separar jamás, ella le ayudó con los pantalones, juguetona hizo que se recostara, ella quería expresarle su pasión también, entrelazaron los dedos otra vez, quedando unidas sus hermosas siluetas, hasta fusionarse en uno, entonaban la misma melodía, sin prisas, repetidamente, mientras escuchaban A Thousand Years – Christina Perri, después de un buen rato, se quedaron abrazados, ella dormida con la cabeza junto a su corazón, él suspiró, “ha valido la pena la espera, es la mujer que amo, con la cual deseo de verdad, envejecer, cuidarla hasta el último día de mi existencia”, pensaba, sus manos la acariciaban, suavemente, no se movió por un buen tiempo, antes de llegar había pasado a recoger la comida que encargó, no había tenido tiempo de preparar nada, estaba arreglando su casa nueva, para cambiarse, quería llevarse a vivir ahí a su amada, pero debía darle tiempo, no quería presionarla, de repente, se escuchó un fuerte ronquido, el cual provocó que se despertara Jess, Vincent soltó la carcajada, “mi amor, siempre me has dicho que no roncas, ja,ja,ja”, “no ronqué, seguramente me hiciste algo, ja,ja,ja, no me dejaste dormir”, “¿qué? menos mal, que no te dejo dormir, me dejaste un charco de baba, lo cual la verdad disfruté”, comenzó a hacerle muchas cosquillas, las carcajadas, no paraban, “ya por favor, ja,ja,ja”, “solo pararé si me das un beso”, el ataque de risas, cesó, lo besó con pasión, la abrazó, “tengo hambre”, “no me dio tempo de cocinar”, “ordenemos pizza”, él se levantó, se puso los pantalones, “no, por que te traje comida del restaurante hindú”, ella se colocó los encajes, tomó la camisa de él y se la puso, calentaron los deliciosos fideos con pollo estilo Tandoori además del chapatti y humus, abrieron una botella de vino tinto, se sentaron a la mesa, estaban muy relajados…

Disfrutando de una deliciosa comida, los dejamos, sentada en la pelota de pilates, descalza, con una taza de té chai, te dejo una, además del cómodo sofá, agradezco tu visita, disfruta tu lectura.

Respira. Inhala y exhala…

Fotografía de Elvira González vela de Divinas Velas.(Síguelas en Instagram @divinas_velas)
Fotografía cortesía de Baobab Deco Boutique (Spiguelos en nstagram @baobab_deco_boutique)
Fotografá cortesía de Indian Crafts México. (Síguelos en Instagram @indiancrafts_mx8)
Fotografía cortesía del Chef Satendra. (Síguelo en Instagram @chef_satendra)

Continuará…

Publicado por elvira797mx

Estimados lectores... Bienvenidos a has-sent-i-do-que.blog Este es un espacio dónde espero se sientan cómodos leyendo, pues yo disfruto y aprendo escribiendo lo que siento y pienso... Gracias

15 comentarios sobre “#29 Atrapada o en libertad…

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