#11 El sillón rojo…

Por: Elvira González.

Una noche especial, romance, pasión, besos ardientes, caricias que provocaban sonidos en varios decibeles y una deliciosa cena al estilo hindú, al igual que la romántica música, esos momentos especiales fortalecían cada vez su relación, crear una ocasión para recordar de cualquier día era algo que se les daba muy bien, lo cual funcionaba como un sazonador…

Al entrar el sol por la ventana, apenas había amanecido cuando despertó Rachele, se quedó unos minutos observando a Michele, dormía profundamente, pensó en lo afortunada que era, además de su adorable aspecto físico, estaba encantada con su forma de ser, suspiró profundamente, fue a preparar el desayuno, al ver como entraba la luz a la sala, se percató del efecto causaba en la alfombra, se sonrío, recordando lo que había pasado la noche anterior justo ahí, se estremeció, al sentir tanta pasión, se sonrojó, feliz, en un diálogo interno, se mordió el labio inferior, suspiró nuevamente, comenzó a preparar el desayuno, tenía antojo de algo dulce, así que decidió preparar hot cakes, doró unas tiras de tocino, rebanó unos plátanos, preparó café, llevó las cosas a la mesa, estaba escuchando música con los audífonos, se los quitó y decidió subir un poco el volumen -Simply Falling- Iyeoka y con una taza de aromático café fue a despertar a su bello durmiente, con un dulce beso, al cual respondió gustoso, “sabes a pasta de dientes”, exclamó Rachele, así es que ya no estabas dormido, las risas se hicieron presentes, Michele reconoció su negras intenciones “deseaba que vinieras a despertarme”, jugando le empezó a hacer cosquillas hasta que la atacó a besos, afortunadamente los hot cakes se encontraban en un recipiente que térmico, así es que mantenerlos con la temperatura alta no sería problema para ninguno.

Después de ejercitarse quemando calorías, lo cual casi no se les daba, fueron a desayunar, claro que disfrutaron el desayuno, conversando, sobre lo que tenían que hacer, Rachele lo actualizó sobre la historia de las cartas, Michele prometió tratar de llegar más temprano, disfrutaba leer juntos, con un beso le agradeció el dulce despertar, el desayuno, le ayudó a llevar los platos a la cocina y se fue a trabajar. Lavó los trastes, realizó algunas labores, se arregló y asistió a la cita que tenía con sus jefe, le llevaría un rato, quería ir a la farmacia a comprar una prueba de embarazo, se sentía un poco rara, quizás solo sería una coincidencia, se sentía tan enganchada con la historia de Akina y Amin.

De regreso a su casa, pasó a comprar lo que necesitaba, deseaba llegar y sentarse a leer, mientras tanto, en el taller trabajaba muy concentrado su amado, en ese diseño tan especial que deseaba terminar, ya sabía como se lo daría, tenía planeado algo especial, aunque recordó llegar temprano con Rachelle, quien, acababa de llegar a su casa, después de un día con algo de estrés, preparó una jarra con agua toronja, con un toque de menta, se quitó los zapatos, encendió una vela aromática, con el ambiente oliendo a cítricos, muy relajante, pero le faltaba algo, decidió escuchar a Fernanda Takai Ta-Hi (Pra Voce Gostar De Mim) se sentó en el sillón, raro en ella pero subió los pies a la mesa de la sala, eso significaba que le dolían los pies, con las cartas en la mano, comenzó a leer. “Amin amor de mi vida, necesito contarte que con mi padre no podemos dialogar, está definitivamente más terco de lo que acostumbra. No vemos la forma de hacer que acepte al bebé, mi madre que lo conoce tanto, le sabe tantas cosas, simplemente se está rindiendo. Así es que mi cielo, me parece que nos podríamos casar en unos quince días, por lo civil, como lo habíamos hablado, tu me conoces, sabes lo que me gusta, las cosas sencillas, algo muy pequeño, confío en que lo sabrás organizar muy bien, me parece que lo importante es celebrar nuestra unión, tendrías que venir por mi y claro, por mi mamá de madrugada, ella dice que va a estar en la boda, aunque se tenga que salir a escondidas de su esposo. Te llamo pronto, ya quiero estar de regreso contigo en casa, me hace tanta falta que me abraces, tus besos, me gusta como me cocinas, que me cantes. Te amo mucho. Akina”.

En el sobre donde estaba la respuesta de Amin, había también otras hojas del diario, en donde explicaba que la salud de su padre, se veía deteriorada, su madre ya no dormía en la misma habitación que su padre, por una parte pensaba que su presencia ahí ayudaba a su mamá a tener más valor para hacer ese tipo de cosas, por otra parte, estaba desesperada por no estar al lado de su prometido y ser ella la que organizara su boda.

Rachele continuaba leyendo, cuando llegó Michele, al verla sentada con sus piernas levantadas, la besó, preguntándole si se sentía cansada, a lo que respondió que solamente le dolían los pies, inmediatamente, le agarró sus pies empezó a darle masaje, como traía puesta una falda, pensó aliviar también sus piernas, comentaron como había estado su día, él le pidió que lo actualizara con la historia de las cartas, entonces sacó la carta de Amin, la cual era muy breve.

“Akina mi amor, se acerca la fecha de nuestra boda, ya te indico el día y la hora que iré por ustedes, como voy en coche, solamente entran las maletas, tendré que enviar después por el sillón, pero no te preocupes, tu mamá nos ayudará para traerlo después, sería complicado ese día. Pero no te preocupes, lo verdaderamente importante importante es la boda, estaremos juntos para siempre, unidos por el gran amor que nos tenemos. Todo saldrá bien, ya no te enviaré más cartas, nos vemos pronto. Te amo mi futura esposa. Amin.”

Al terminar de leer, la última carta, Rachele se sintió un poco triste, solamente quedaban unas hojas del diario, Michele quien le estaba dando un delicioso masaje de pies, mientras le empezaba a dar un masaje en las piernas, le hizo saber que había ordenado cena al café, lo que tanto le gustaba, ella le plantó un gran beso, él continuó con el masaje en las piernas, sus manos caminaban hacia arriba, entonces, le propuso cenar al día siguiente en su casa, quería cocinarle, haremos una pijamada, puedes traer las hojas del diario para terminar de leer, te tengo una sorpresa, accedió inmediatamente, sus manos seguían recorriendo su destino, ella después de darle otro sensual beso, simplemente se relajó, parecía que ni los pies ni las piernas encontraban queja alguna, la prueba que compró en la farmacia, en su bolsa guardada se quedó, algo más capturó su atención, la noche apenas comenzaba, música para sus oídos…

Sentada en la pelota de pilates, descalza con una taza de tisana de frutos rojos, jengibre y limón, te dejo un cómodo sofá de color beige, disfruta tu lectura y la tisana, por tu visita, gracias, gracias, gracias.

Respira. Inhala y exhala…

Fotografía extraída de Pinterest. (Lucy Conelly I Street Style)

El amor se sentía en el aire…

Fotografía extraída de Pinterest. (Dity Boots and Messy Hair)
Fotografía extraída de Pinterest.
Fotografía cortesía de Divinas Velas. (Síguelas en Instagram @divinas_velas)

Continuará…

Publicado por elvira797mx

Estimados lectores... Bienvenidos a has-sent-i-do-que.blog Este es un espacio dónde espero se sientan cómodos leyendo, pues yo disfruto y aprendo escribiendo lo que siento y pienso... Gracias

13 comentarios sobre “#11 El sillón rojo…

  1. Brillante entrada! La primera parte; de seguramente un cuento corto en la cual maravillas al lector con tu narrativa tan pulcra y señalando aquellos pequeños detalles, que le dan ese touch tan enigmático. Un cálido saludo.

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