¿Falta de Comunicación?

Por: Elvira González.

Tras varios años de convivencia se les desgastaron las ganas, la pasión con la que se amaban, se besaban, se necesitaban, la comunicación se había fracturado, parecía que ya no hablaban el mismo idioma, esa complicidad que habían construido parecía haberse desvanecido, casi sin darse cuenta…

Cuando se conocieron eran más jóvenes aún, muy conscientes de lo que querían en la vida, dos personas estables, centradas, con trabajos exitosos, inteligentes, sumamente apasionados, la química entre ellos se fusionó como una amalgama, desatando una pasión capaz de encender miles de hogueras, buscaban siempre el tiempo para hacer de una simple cena en casa una noche romántica, mensajes, llamadas, coqueteos, seducción entre ellos, la comunicación fluía de una manera hermosa, hablaban de todo, se reían, tenían fuertes lazos que los unían, además de buenos amigos, eran excelentes amantes.

Sumamente enamorados, decidieron vivir juntos, buscaron una casa nueva, para iniciar su historia sin recuerdos del pasado, la decoraron entre los dos, mezclando sus estilos propios creando un hogar muy acogedor, el amor se respiraba en cada rincón del lugar, testigo de de tanta pasión y complicidad. Siempre se dedicaban la canción de «I Belong To You» -Lenny Kravitz- decían que su amor duraría para siempre.

Después de unos meses de vivir juntos, decidieron casarse, estaban felices, llenos de planes, la boda sería una ceremonia sencillamente hermosa, la luna de miel un viaje un viaje a un lugar mágico. La noticia tenía a las familias de ambos encantados, había empatía entre sus familias, lo que facilitaba las reuniones familiares.

Llegó el día esperado, se juraron amarse toda la vida, la luna de miel fue de película, dieron rienda suelta a su sensualidad, su amor, afloraron su lado más divertido, un recuerdo inolvidable. Al poco tiempo de regresar pasó por su casa la cigüeña, venía en camino una hermosa niña, aunque no la esperaban tan pronto, la noticia los hizo muy felices a todos, sus familias tendrían su primera nieta. Un embarazo normal, la esperaban llenos de amor, la relación se fortalecía cada día. Al nacer una niña perfectamente sana que los llenó de luz, estaban más amorosos que nunca, aunque adaptándose a los cambios que genera un bebé en una pareja. Después de unos años y muchas satisfacciones como padres, comenzaron a darse cuenta que su relación había cambiado, de pronto sin decirse nada, no percibían el mismo interés uno del otro, sin embargo, no lo expresaron pues, se da por entendido que la vida de una pareja se transforma con los hijos.

Los años pasaron, la convivencia como familia era buena, más sin embargo, su vida íntima ya no era ni la sombra de lo que había sido, comenzaron a tener fricciones que no tenían antes, sentían el aislamiento de la comunicación, mantenían una economía estable, ese no era el problema, lo que estaba pasando es que uno siendo auditivo y el otro más visual, pasaban por una etapa en la que no se lograban entenderse, con una consecuencia de malos entendidos, transitando por una etapa que dejaría una desgastada relación. Años atrás la comunicación no parecía ser un problema, solían demostrarse el interés y el amor en forma, visual, auditiva, kinestésica, siempre se procuraban uno al otro, los detalles, las noches de pasión. Todo eso parecía estarse terminando, como la falta de comunicación, el callarse las pequeñas cosas que crean ligeras asperezas y no limarlas en el momento, se van acumulando, hasta que se forma una gran bola de nieve, capaz de arrasar con todo a su paso, hasta llegar a no poderse reparar. Como una planta a la que te olvidas de regar, si no pasa mucho tiempo de descuidos, lograrás rescatarla, pero si dejas que se muera no podrás revivirla, por más cosas que hagas, si el agua llega tarde, se acabó la planta.

Sentada en mi pelota de pilates, descalza, con una taza de infusión de manzanilla vainilla y miel, mientras mis manos continúan tecleando, de pronto, me quedo reflexionando, en la cantidad de historias que he escuchado sobre relaciones, en las que el amor se acaba, o en las que la rutina va apagando la pasión, se pierde el interés, se acumulan por kilos los resentimientos. Pero además de todas esas situaciones que se dan, me parece que siempre hay que poner en una balanza lo bueno y lo malo, no somos perfectos, también hay que valorar si la persona con la que se tiene una relación va con nosotros en el mismo camino del aprendizaje, o si ya se terminó el tiempo el ciclo de crecimiento con ese compañero.

Antes de tomar decisiones tan importantes como la de dar por terminada una relación de muchas experiencias acumuladas, en la que se ha dejado la piel, el corazón y el alma, es conveniente primero reflexionar profundamente, después platicar exponiendo lo que se siente sin reclamos, en total tranquilidad, evocando a esa amistad que debe seguir latente de alguna forma, buscando la forma de encontrar soluciones, para hacer las reparaciones pertinentes o separarse pacíficamente.

«Cuando una persona llega a nuestra vida, siempre tiene un propósito, a veces el tiempo de crecimiento juntos es para siempre, en otros casos es para dejarnos un hermoso regalo, una lección llamada aprendizaje»… Elvira González

Agradeciendo por este día, por tu valiosa visita al blog, deseando para tu vida siempre lo mejor, sé feliz.

Respira. Inhala amor y exhala tranquilidad…

Fotografías extraídas de Pinterest

Continuará…

Publicado por elvira797mx

Estimados lectores... Bienvenidos a has-sent-i-do-que.blog Este es un espacio dónde espero se sientan cómodos leyendo, pues yo disfruto y aprendo escribiendo lo que siento y pienso... Gracias

8 comentarios sobre “¿Falta de Comunicación?

  1. Reflexiva entrada! Ya no se cumple el mandato familiar; como en otro tiempo cuando los matrimonios duraban toda la vida, pero «vacíos de todo», el problema era la mirada de los otros. Hoy y desde hace tiempo; por algunas razones los matrimonios permanecen unidos aproximadamente un rango entre 5 y 20 años; como es evidente que las estadísticas que muchas parejas toman la decisión de convivir antes que formalizar un matrimonio. Leyendo profundamente tu narrativa, es lo que les pasa a la mayoría de las parejas, la llegada de un hijo en lugar de unirlos los separa. ¿Porqué? Por que dejan de poner la pareja en primer lugar y se dejan abrazar por la rutina, no abandonan la zona de confort, lo que deben hablar para no acumular prefieren el silencio, así nadie puede convivir. Mas vale; no mentirse una vida. Un cálido saludo, amiga.

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  2. Hoy en día los casos de separación en las parejas o en los matrimonios se ha incrementado con la pandemia. El hecho de compartir tanto tiempo juntos, ha aflorado discrepancias insalvables. Por otro lado se da el caso que ha servido para acentuar la relación.
    Lo de la separación después de muchos años, sin lugar a dudas requiere de una ayuda profesional. No de puede echar por la borda muchos años de convivencia.
    Muy buena tu entrada porque llama a la reflexión.
    Feliz fin de semana
    Angel

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